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El Niño Perdido

Es enajenante reclinarse sobre la espalda y contemplar el techo. Las convicciones cobran forma en ese rostro estático. Los deseos más ardientes se acrecentan en la garganta de tirol. Todas las ciudades acuden desde la antigüedad, con sus ríos de sangre seca bajo la transparencia que corre, empujada por fuerzas apremiantes. 

Los egipcios y los pompeyos combaten en los granitos de yeso, el imperio de la existencia está en tela de juicio. No basta hablar de voces y silencios, demostrar quién es más poderosos, no basta saber o no saber, y hallarse en la ignorancia. El hombre anda loco buscando, buscando aquí y allá un trozo que le falta, y se detiene solo para volver a quedar perplejo en su pregunta, cree que sueña y se inventa, pero anda loco viviendo en las catacumbas, en la necrópolis de Roma, en las Pirámides del Sol y la Luna, en la huída de Quetzalcoatl. 

Un hombre solo persigue, en su música hay llanto y en sus armas químicas un reflejo del paraíso terrenal, un idealismo de dominación del mundo absoluto, pero ¿Cómo dominarse a sí mismo de la destrucción? Desde el imperialismo norteamericano hasta Hiroshima destruida, el hombre miente.

Habría que observar con la búsqueda del hombre milenario, desde la prehistoria hasta el siglo XXI, en adelante el pronóstico o la suposición etérea, serán simplemente. 

La existencia puede ser un esfuerzo de la filosofía, o simple materia en transformación, supervivencia de la magia en un más acá, pero hay preguntas sin resolver. En cada hendidura del este manto solar, se destila humedad y fuerza de recreación, que hacen que la salamandra no pierda sus miembros en el ataque de la naturaleza  mortal.

Todo converge en esta noche. Todos los pasadizos conducen a desmentirse de sí mismo.

No he hablado de gloria, ni de ideas, el idealismo, mejor dicho, la ideología es lo que une o destruye una sociedad, y la gloria es algo común. Sé que soy casi como los otros, un personaje que ha sido creado para mentir a la manera del hombre, y estoy lejos del pulso que me dicta, porque me rehuso a ser estratagema o compendio  moral para la sociedad. Aunque la sangre me siga horrorizada, es aterrante llegar a sentir y descifrarse.  


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Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

Por osorniobeatriz

Escribo porque es posible existir en las palabras, y probar que el sueño de la vida interior es real.

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