Tìmbres de Mirada

 

El ensayo de la vida a veces se pone rudo, te sale al encuentro con obstàculos como golpes de hueso inesperados. Un padre enfermo  te mira con ojos medio ahogados por la paràlisis, tratando de decirte algo, de recordar què era lo que te iba a decir…era importante, es lo que deduces de su mirada urgente y desesperada.

Y tù que quisieras haber entendido esos timbres de mirada, su tono, su volùmen, su intensidad, su coraje, su significado, pones cara de entendida porque has visto en esos ojos todo, incluso tu rabia, todo menos desaliento. Lo besas, disimulando la impotencia y la tristeza, te apoyas en su frente para no caer, y parece que te entiende sin conocerte.

Escuchas quedo en sus ojos un nombre que no es el tuyo, quieres decirle: No, papà, soy Beatriz. En lugar de eso le sonrìes tiernamente, y hasta sientes que serìas màs buena persona si te llamaras Aìda. Quizà lo rescataras en su ahogo.

Al siguiente dìa, despuès de màs de una semana de haber ingresado al  hospital, empieza a balbucear y emitir palabras ininteligibles. Los mèdicos lo ven como progreso aunque advierten que serà como aprender a hablar y caminar de nuevo. De principio lo que diga sonarà incongruente. Sus conexiones cerebrales van a tardar en re aprender el proceso del habla. Quizà èl quiera o piense que està diciendo una cosa, cuando en realidad lo que le escuchemos decir sea algo distinto, incluso sin sentido.

En la madrugada se despertò y por un momento me reconciò. Le preguntè si sabìa quièn era yo. Con su dèbil voz, màs gutural que de lenguaje respondiò que sì. -¿Quièn soy?- dije. -Soy Diatriz-  (Por la tarde, de camino del aeropuerto, mi hermano me previno de que se le cruzaban los cables, que cuando le preguntabas algo contestaba como si fueras tù: Si le preguntas ¿Còmo estas? èl contesta -Estàs bien- ¿tienes hambre? -No tienes…y asì )

Ante su breve reconocimiento sentì tanta emociòn y tanta tristeza que me tape las làgrimas con las palabras. -¡Ay, papà! què bueno que me recuerdas. Lleguè ayer y te viene a cuidar durante la noche. Dormìas cuando lleguè al hospital. Querìa arreglarte el pelo que se te riega en la frente pero mejor te deje dormir.

Ese reconocimiento durò apenas unos minutos, entonces regresò el otro nombre, no el mismo de antes, sino un duro nombre que dejò resonando en mì un eco cavernoso,   su estremecimiento me hizo dudar de poder ser una mejor persona.

Ese nombre era el olvido, la trabazòn, era…¿Còmo se dice?…la… la… la ca..sa..No, la… èsta…la ce…nizas. – ¿Cuàles cenizas papà? -Est..as..-

Su mano izquierda que no sufrìo completamente el paràlisis, trasegaba torpemente bajo la sàbana, al mismo tiempo que bostezaba. Sin embargo, donde me enseñò las cenizas solo estaba su mano y la falta de estampado de la sàbana.

Le ofrecì la botella del agua, se la acerquè, le acerquè el popote a la boca y para mi sorpresa le chupò, pero fue muy poco lo que pudo jalar y la mitad le escurriò por la orilla de los labios  antes de que pudiera tragarla. En ese instante se quedò dormido. Limpiè el agua que le habìa escurrido por la barbilla y volvì a mi nombre de pila, desde donde observè el resto de la mañana. Èl en su sueño intranquilo nadaba hacia mi. La orilla estaba cerca.

Beatriz Osornio Morales. Hampton Virginia, Mayo 10, 2018. Imagen de la red.

 

Este texto està dedicado a mi padre y a todos aquellos que saben lo que es sufrir un derrame o infarto cerebral, ya sea de manera directa o en la persona de algùn familiar.

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LA PALABRA EN LAS COSAS

 Como contenedores de la forma, las palabras que definen objetos encierran una vasta simetría de significados, de modo que a veces es difìcil acertar en el uso correcto de la palabra, pero hay una intersección entre la forma real y la forma de significado, donde la verdadera forma del objeto o pensamiento se expresa.
La forma externa del objeto puede ser recta, aguda, sin embargo, en la percepción del mismo la simetría es una esfera total o parcial, una vasija contenida.
Palabras vasijas, tengo vasijas repletas de laberintos como horizontes en los ojos,caminos en los pies, caricias en las manos, fragancias, sabores en la boca. Su volumen es un arco hecho por dos manos que ahuecan su escondite a la música de un espacio. Su forma encierra una vasija completa y una vasija inconclusa. El objeto es y se convierte. La palabra que lo nombra contiene la tensión de lo que ya es, y lo que se hace cada vez que se pronuncia, lo mismo con el espacio contenido.
Una vasija contiene diversas palabras, tantos sonidos como lenguas en el mundo; gracias a ello pueden decirse en distintos idiomas sentencias como estas: “Haré una vasija con el barro de mis manos” “El hombre bebió de la vasija entre sus manos” “Ella ofreció de beber el agua dulce en la vasija que sostenían sus manos” “El maestro bebió la cicuta que trajeron los sirvientes en una vasija de barro” con excepción de la última connotación, son frases nacidas de mirar desde distintos ángulos una misma cosa; la acción de beber. El último entrecomillado llegó a mí de la lectura de los “Diálogos de Platón” respecto a su maestro Sócrates.
 Decir que el espacio contenido en la vasija es el alma de la misma sería exagerar. El contenido se puede sustituir por agua, vino, leche, un soplo, veneno, muerte. Distinto se dice de la proporción del objeto ¿Será esta la esencia del objeto; la materia, la composición química, las características particulares o la funcionalidad de cada objeto?
La esencia del objeto es el soplo que siempre queda en la vasija, aunque esté repleta de sustancias. En ese soplo caben la imagen y la poesía de la vasija.
Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

 

Mientras Agonizo de William Faulkner

“En un cuarto extraño tienes que vaciarte a ti mismo para dormir. Y antes de vaciarte para dormir ¿Què eres?”

Como era difìcil decidir si leer As l lay Dying de William Faulkner o Great Gastby de Scott Fitzgerald, decidì leer los dos libros alternadamente. Hace mucho que no hacìa eso y la verdad me sorprende lo bien que saliò.

Pues bien, mi sentido de organizaciòn que es escaso, me llevò a decidir que leerìa uno en la mañana y el otro por la tarde noche.

Esta mañana acabo de terminar de leer As l Lay Dying del autor norteamericano William Faulkner, quien naciera en New Albany, Mississippi el 25 de Septiembre de 1897. Muriò en Julio de 1962. Ganador del Nobel Price en 1949 asì como otros premios por su trabajo,  escrito en y sobre el sur norteamericano.

Resulta que al libro le han dado el tìtulo al español de Mientras Agonizo, màs fiel supongo a la traducciòn literal.  Ahora que ya hemos puesto las cartas sobre la mesa, dejenme comentarles sobre èsta excelente lectura, escrita segùn el escritor en unas seis semanas. Para  su desarrollo utiliza la tècnica del flujo de conciencia, donde no solo se hace hablar a los personajes como merolicos o tìteres, sino que se deja hablar a su conciencia, siendo estas voces las que iluminen  el panorama de la narrativa, en la voz propia (conciencia) de cada personaje.

No es un libro groseramente extenso en nùmero de pàginas, pero sus pàginas pueden ser extensas por la exposiciòn de esos tremendos mundos conscientes.

Cada personaje nos deja ver el mundo que en apariencia es el mismo de una forma distinta. Las introspecciones de Darl contienen dos aspectos de mi predilecciòn, como lo son la filosofìa de la vida, y la poesìa expuesta de una forma casi informe, lo cual no sorprenderà a los que sabìan que William Faulkner en sus inicios como escritor escribìa màs poesìa que narrativa.

“Y cuando ya estas vacìo para dormir ¿No eres? y cuando te llenas de sueño…nunca fuiste. Yo no sè lo que soy. No sè si soy o no. Jewel sabe que es porque no sabe que no sabe dònde es y dònde no. El no puede vaciarse para dormir porque no es lo que es, y es lo que no es.”

Darl y el resto de los personajes que son màs de diez, sopesan la msisiòn de adentrarnos en la realidad fìsica, asì como la cultura de un entorno costumbrista sureño.

Este libro me hizo recordar el estilo rulfiano no solo  por el uso del costumbrismo, sino por el flujo de conciencia. Esta tècnica es una suerte de trampa o de milagro, donde el escritor tiene que sumergirse en las profundidades del alma y la mente humana para distinguir entre la voz de un personaje y otro, tarea que bien puede dejarlo atascado allì, pero si logra salir airoso en el manejo de la tècnica, los resultados seràn magistrales.

La conciencia de Addie es quizà la màs cercana al inframundo hablante de Juan Rulfo. Pedro Pàramo y los personajes de Rulfo existen en ese mundo con cierta nostalgia por el mundo de los vivos, pero Addie no, ella se refiere al mundo de los vivos como un arduo entrenamiento para quedarse muertos.

“Apenas recordaba còmo mi padre solìa decir que la razòn de vivir, era alistarse para quedarse muertos mucho tiempo”

En la conciencia de Addie, las palabras no sirven para nada, no les cabe ni caben en lo que nombran, es un mundo de seres con una vida de motivos secretos y egoìstas.

“Asì que tome a Anse. Y cuando supe que tendrìa a Cash supe que vivir era terrible, y que eso serìa la respuesta para esto. Fue entonces que aprendì que las palabras no son buenas, que las palabras nunca caben, ni siquiera en lo que estàn tratando de decir. Cuando èl naciò supe que la maternidad fue inventada por alguien que tenìa que tener una palabra para eso, porque a las que tenìan hijos no les importaba si existìa una palabra para eso o no. Supe que el miedo fue inventado por alguien que nunca habìa tenido miedo, el orgullo por quien nunca tuvo orgullo.”

Antes de conocer la conciencia de Addie, es muy fàcil creer en el lado constructivo de las palabras, ese que al pronunciarlas nos construye en la mente ya sea una lìnea transversal que sirve como techo de donde se agarran las paredes de una casa, o ese huequito que llamamos hogar, y porquè no, de pronto empiezan a salirnos àrboles, automòviles, naves espaciales que llevan a otros mundos, nos salen estrellas de la boca. Y asì como dice el libro del Gènesis, que todo fue hecho por La Palabra.

Supongo que las palabras a veces tienen la necesidad no solo de construir sino que en ciertos momentos son derribo. Puede ser nuestro propio hermano, nuestra madre o padre,  no la causa sino el demoledor. En este libro, a veces son los mismos muertos que regresan a limpiar su desòrden  y sus mal hechuras.

“A veces no estoy tan seguro quien tiene el derecho de decir cuando un hombre està loco y cuando no. A veces pienso que ninguno de nosotros està completamente loco, como ninguno de nosotros està completamente cuerdo, hasta que el equilibrio de nosotros se altera y lo dice asì. Es como que, no es tanto lo que un cuate haga, sino la forma en que la mayorìa de gentes lo està mirando mientras lo hace.”

Mientras Agonizo es un libro de lectura indispensable, muy recomendable, el cual no conforme con haber pedido prestado en la biblioteca,  conseguirè como parte de mis lecturas de cabecera.

Texto y traducciòn de citas del inglès al español: Beatriz Osornio Morales.

Datos biogràficos corroborados en libro y Biography.Com

Reversos (Ùltimas Dos Partes)

 

 

IV

 

New York, cisne de cristal.

En una punta, el océano te nada

manto gris, donde los  titanes

hundidos por un puño blando al

Triángulo de las Bermudas, añoran

otro destino,

en la otra punta, la bolsa de valores vencidos,

vecinos subterráneos de

la Gran Manzana.

 

Ciudad de vidrio y

derrumbes en china town…

arte caro en los museos,

a pesar de los artistas

muertos de hambre…

 

Tu verde central park

florece dos veces por año,

sin tomar en cuenta

los roedores de cañería

ni las tiendas de importaciones,

fortuita mitad;

Floreces también en el otoño.

 

Maravillosa New York…

parecida a tus torres, el Chrysler building

las siamesas, derrumbes

ascendentes y subterráneos;

de ascensores múltiples

e infiernos multiplicados,

así te quiero.

 

 

 

 

V

 

He querido escribir a mister Cole,

escribirle cartas de poesía sencilla;

hablar como si yo también viviera

en un departamento alto

de los rascacielos, contarle

pájaros negros y lobos en los barrios newyorkinos

… decirle que abundan

aquí, como a él le gusta, eso he querido

pero pienso en ascensores

y puentes de vidrio, rotos

por aterrizajes bien planeados….

 

El señor Cole no entendería,

o quizá sí, que vivimos lejos

puerta con puerta.

Leo su libro en la misma planta,

eso lo entiende…

lo que no entendería es

lo que escribo, como lo escribo.

Pensará que solo sé cortar

flores negras de New York,

cómo es posible,

es la ciudad perfecta

para reproducir luz,

pero nuestra complicidad

aflora, nos flota en el aire.

 

Si lo piensa mejor…el poeta pensará

que quiero ir con la mano atada en el bolsillo,

colgando de la horca, y en otro bolsillo,

un grito para

pedir auxilio, pero,  mister Cole,

eso creería el señor

viviendo en las alturas,

nosotros no,

nosotros, usted y yo

presiento que somos disidentes.

 

Mister Cole tiene

unos ojos claros que no dejan ver más

que un New York reluciente,

con unos cuantos pájaros negros,

eso es lo que yo no comprendo.

 

 

Beatriz Osornio Morales, Hampton Virginia, Octubre 2010-Abril 2014. Imagenes de la red.

 

 

OSCURO BOSQUE

“Narrative cannot sustain formlessness any more than light can sustain darkness”

En este libro de Nicole Krauss, el lector puede encontrar fascinantes aseveraciones con sentido històrico bien utilizados como parte de la trama, no de modo informativo,  un elemento constante en el estilo de narrativa de esta escritora norteamericana.

Podemos identificar dos historias alternas que forman la espina dorsal del libro, èsta a su vez se puede ver en conjunto como una metàfora de la historia judeo Israelì, aunque serìa abusar del atrevimiento creo yo, pero juzgue por usted mismo.

Una de las historias, responde a la pregunta hipotètica ¿Y si Kafka no hubièse muerto cuando muriò, donde muriò de tuberculosis què habrìa sido de èl? obvio, el buen manejo de una narrativa que responde a esta pregunta, no hace la pregunta  sino que entra de lleno a crear una realidad posible en su respuesta, poniendo en duda lo que en la actualidad se sabe sobre ello. Este es un elemento que bien utilizado puede motivar extremadamente al lector a seguir leyendo, ademàs de que  provoca a investigar e informarse màs a fondo sobre el asunto.

Que la protagonista de esta historia sea una escritora norteamericana con raìces judìas, y Kafka un escritor nacido en Praga tambièn judìo  quizà no sea casualidad, por tanto aquì està ya sugerido el tono autobiogràfico. Nuestra protagonista viaja a Israel, Tel Aviv para ser exactos en busca de una historia que contar. Su intenciòn inicial era escribir algo sobre el Hotel Hilton el cual guarda recuerdos de su infancia. Sin embargo, el destino parece haber tenido otra historia preparada para ella.

A su arribo la protagonista conoce a un profesor de la universidad de Tel Aviv, quien dice haber leìdo todos sus libros,  y poco a poco la va introduciendo en una vida secreta de Kafka que el mundo desconoce, esto con el fin de proponerle algo inconcebible, cambiar el conocimiento de un hecho històrico con referencia a la muerte del famoso escritor.

La otra historia soporte del libro, es la de un abogado de renombre fundador de una importante firma en New York. Despuès de una vida exitosa renuncia de pronto a la firma y comienza a deshacerse de sus bienes materiales,  al divorciarse de su esposa de muchos años, con la cual tuvo dos hijas, decide viajar a Tel Aviv.

La noche anterior a su viaje, en la salida de un club nocturno donde espera que le entreguen su abrigo, el cual misteriosamente ha desaparecido,  conoce a un rabino que le revela algo que èl considera realmente ridìculo.

El rabino, que la noche anterior le revelara en aquel instante fortuito,  que la procedencia de su nombre se remonta a la estirpe del mismìsimo Rey David, viaja en el mismo aviòn que èl.

La trama comienza asì y se desenvuelve con el abogado tratando al principio de zafarse de la presencia del rabino, y tratando con un ahìnco excesivo de recuperar su abrigo, el cual contenìa en uno de los bolsillo su mòvil. ¿Quièn no habrìa hecho lo mismo?

De aquì para allà y de allà para acà, con sus giros sorpresivos, estas dos historias alternas se van desglosando,  entre la tensiòn de una y de otra, el lector a ratos se pregunta si los personajes tienen relaciòn alguna, pues se deja apenas sugerido y esto es tambièn una de las mejores cosas de la trama, o acaso se estàn leyendo dos libros al mismo tiempo.

Lo que sì queda claro es que ambos personajes principales se confrontan en algùn momento al oscuro bosque de la historia israelì, donde Kafka y el Rey David son tambièn  personajes principales.

No queda claro si las dos historias alternas suceden en el mismo nivel de un tiempo presente, pero el efecto de paralelìsmo, asì como de sentido històrico,  son logros y talentos que hay que aplaudirle a Nicole Krauss, escritora tambièn de La Historia del Amor, en mi opiniòn uno de sus mejores trabajos literarios.

Los monòlogos que se presentan a menudo entre sus personajes, son realmente profundos por lo que el libro encaja de maravilla en el estilo de la novela moderna.

Les aseguro que en este libro donde se utiliza la metàfora de oscuro bosque para referirse a estas historias que suceden en medio del desierto, encontraràn sobrados detalles poèticos, como el de un perro sin nombre, la actitud de los ciudadanos de Tel Aviv, pequeñas percepciones de los judìos en el mundo,  por nombrar solo algunos.

Un buen libro.

 

“La narrativa no puede sostener lo informe màs que la luz puede sostener la oscuridad”

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

REVERSOS (Tercera Parte)

 

III

 

Trece años más,   menos

el azar del presente nos une y

nos separa, hermana

urbe y corazón sin vela ni bandera.

 

Una sonrisa nos delata, tú

y yo, hablando lenguas extranjeras;

tú por Ich Being de Ramstein,

yo, por una alquimia

que no rima en las palabras.

 

Creciendo vamos con las putas;

creciendo hermanas

del crimen y el romance,

de la letra que se humilla

por un traveling en Brooklyn y la maternal

caricia de lenguajes, ya ausentes, ya exhaustos.

 

 

 

Beatriz Osornio Morales. Video de YouTube.

Como En Los Sueños

La Nàusea es sentirse estorbo en la eternidad del tiempo.

Supongo que es parecido  a esas pesadillas informes, cuyas caràcteristicas son imposibles de describir acertadamente. Pero son: 1). Mòviles. Es imposible detener su secuencia a menos que despertemos. 2). Su movimiento es extremo. Va del terror  de lo diminuto a la enormidad aplastante. Son bipolares, del profundo que jala, a la fuerza del infinito que hace desaparecer en la categorìa de las cantidades atòmicas. Lo profundo jala a un punto apenas perceptible pero agudo, nos convierte en centro. Lo contrario ocurre con la altitud donde ese punto central desaparece. ¿Te has sentido desaparecer, dejar de existir?

Existir es sentir la existencia, su dureza entre la solidez de lo demàs, no importa que no se pueda precisar con exactitud el principio, como en los sueños.  El terror nauseabundo es percibir la dureza y el extremo blando al mismo tiempo, ese ser gelatinoso que se posa en la cara, ese vivo escarlata que te devora, ese fluìdo incoloro que es la boca de la oscuridad, ese fètido aroma que carcome la nariz del sueño, ese sueño extremo que te deja sin respiraciòn, te saca el aire como se saca el aire intencionalmente a un globo inflado, ese frìo que te congela la circulaciòn y deja inmòvil el cuerpo, ese fuego que te lanza contra lo imposible, consumido, etèreo.

De niña solìa contraer fiebres màs o menos frecuentemente, de allì los delirios del terror nauseabundo.

Anoche soñè que me habìa salido un abceso atràs de una oreja, crecìa incontrolablemente con la sensaciòn de una presiòn insoportable. Yo lo palpaba con mis dedos y me aterraba sentir còmo crecìa, alargàndose como uno de esos globos largos con que los payasos forman perros y jirafas. En una de esas veces que lo palpaba, presione ligeramente. El absceso se reventò, salpicando una sustancia blancuzca  y viscoza. Yo entrè en pànico y sentì nàusea pensando que se me estuviera drenando el cerebro.

Afortunadamente, en medio del desatino sentì una presencia tratando de bloquear el  absceso para que dejara de salpicar. No la vi, pero porque la presencia me era familiar, mejor dicho su roce, supe que era mi madre tratàndo de aliviarme.

Este pastillaje  de sueños què ¿Son? ¿Soy?

¿Es, Soy, Es? Una pregunta, mil preguntas, quizà eso sea la nàusea existencial.

Los pilares azules de la noche son àrboles, insolentes biòsferas con las que Sartre desatinàba, mejor dicho, Antoine Roquetin. Dice que suelen dejarte callado, se pasan de listos, como los sueños.

Hoy en el Dìa Internacional del Libro, quise hablar de algùn libro en particular, esto no hace justicia a lo que podrìa derivarse de leer La Nàusea de Sartre, pero es apenas un humilde homenaje a esos momentos que pasè releyendo el libro en Febrero de este año. Claro que la alusiòn a Sartre tuvo que ser a mi manera porque todo se parece a su dueño, y porque uno sueña tambièn mientras lee. Espero que disfruten este entre sueño. Feliz Dìa Internacional del Libro

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de Marc Chagall.

 

Sueño Irrisorio

Habìa un soldado en la ventana junto al monitor de registro. No sè como llegò o de dònde vino vestido asì…su presencia gratuita es curiosa, pensè, pero  no hay que reirse de los sueños, por màs irrisorios que parezcan, son cosa seria y hasta pueden contagiar su realidad.

Los dinosàuros no beben agua en el mar, su lenguaje es descifrado por graznidos.  Pero yo en el idioma español sacio cualquier sed, es como caer a la cuenta de algo ¿Què rayos es este email sobre ebooks? La ùnica confusiòn fue el despertar, caer a la cuenta de que la oficina siempre està ajetreada y es uno de los lugares menos aptos para soñar despiertos, asì que borro el email e intento mantenerme alerta.

Lo ùnico que tiene que hacer -indìco al soldado-  es escanear su licencia de manejo aquì y listo, asì. Una lucecita roja parpadea en el escàner, y luego un beep indica que el intento fue exitoso. El pase impreso no tarda en craquear. El soldado le quita el reverso al pase y se lo pega en el pecho del lado del corazòn.

Asì esta mejor, palabras en español para explicar los sueños. Lo duro serìa soñar en ruso o en japonès; las letras son rarìsimas…¡Imagìnese los sueños!

Del otro lado de la pared, alguien trata de abrir la puerta que no abre porque no existe. Gine grita desde adentro “no hay nada allì” el intento se calla. Entonces ella sale a ver quien era el ruido que intentaba abrir la puerta disimulada en la pared. Al ver que el pasillo està desierto, supone que era cosa de otras alternativas, de personajes que sueñan intentando encontrar algo, o puede que se trate del màs allà, no del que siempre le han hablado,no. Uno de tantos màs allàs que se ignoran.

Si existiera una forma clara de comunicaciòn sabrìa con seguridad explicar si esto es el màs acà, si en verdad ocurriò lo sucedido, o si se repite interminablemente el sueño aun estando despiertos…pero aquì estoy trabajando un documento en  pausas, mientras el soldado toca nuevamente el monitor junto a la ventana para registrarse, esta vez ante mis ojos incrèdulos es tragado por una fuerza invisible, dejando visible junto a la ventana solamente un par de botas desamarradas.

 

Beatriz Osornio Morales. Imagen de Vangogh

Reversos (Segunda Parte)

II

 

Se rinde la memoria

a  nuevos horizontes,

incalculables utopías

Donde laten los cristales,

y el corazón es transparente.

 

Quieren los cuerpos verse

abrirse a la intemperie

de sus ojos; despertar

de faunos…frente

a las ninfas de la piel,

nacen  rascacielos

de los ojos maravillados.

 

Después de llover

el cuerpo huele a tierra mojada. La ciudad

se airea con las cabelleras transeúntes

y en La Pequeña Italia,

la radio recobra  sintonía.

 

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.