Déjá Vu

Es posible que  en esta letra

de carbón inscrita

reconozcas una voz querida

endeble línea

enarbolada

veta de madera en fuego

 

Que adentro quieras

es posible

como yo

en el cóncavo de la hoja

oquedad de vientre vivo

palpitar

 

Es posible que no muera

el olvido

 

Que afuera oigas del trigo

cantar al aire las espigas

que distingas las vibraciones

del dedo contra las cuerdas

del viento

ya lo hemos vivido

 

Es posible que salgas de ti

alcances un paraguas

y vayamos a caminar

mientras yo escribo

lo que no se ha dicho

porqué no

 

que silben los trenes

a esta hora donde estés

que te haga ilusión algún regreso

alguna sombra de pérgola mojada

me verá venir a lo  lejos

 

Es posible que las calles

se nos abran de brazos

 

¡ Corramos a encontrarnos!

 

Resultado de imagen para bajo la lluvia

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Anuncios

Neil Gaiman y Fahrenheit 451

¿Qué pasaría si tú te permitieras  pensar cualquier cosa, es decir, cualquier cosa?

Algo opuesto a la realidad, supongo…¿no necesariamente?

Resultado de imagen para a point of view from a cheap seats neil gaiman

En un discurso Neil Gaiman habla sobre Ray Bradbury, específicamente habla sobre su libro Fahrenheit 451. Dijo sobre éste, que al parecer Ray se había hecho la pregunta mágica “¿ Y…si? sobre el papel que juegan hoy en día los miembros del departamento de bomberos. La pregunta de Ray Bradbury que comenzó la  aventura del maravilloso libro, cuyas imágenes aún tengo frescas en la memoria, según Gaiman fue ¿Y si en nuestra sociedad el departamento de bomberos en lugar de apagar fuego, hiciera fuego quemando los libros, cómo sería el mundo?

De esa forma, Ray Bradbury construyó un mundo distópico en el futuro, contado en tiempo presente para responder a la pregunta que lo origina, aquí la tecnología juega un papel fundamental y de primer plano en el modo de vida de la sociedad norteamerica. Los libros son prohibidos así que existe una flotilla o comando de fuerzas especiales dedicados a decomisar libros e incendiar los lugares donde se posean, inclusive una de sus tareas es la persecución de aquellos de quienes se sospecha la posesión de libros. Es un mundo sombrío, con un lúgubre olor a humo y secretos. Está narrado en una exquisita forma metafórica. A mí me encantó ese libro cuando lo leí hace unos tres años por lo menos.

Mientras leía el discurso de Gaiman, me vino a la mente que veces a uno se le hace escandaloso permitirse pensar cualquier cosa, pero si Ray Bradbury no se hubiese permitido hacer una pregunta escandalosa sobre los bomberos que son vistos como héroes en USA, o sobre lo que ocurriría si los libros fueran reemplazados por la tecnología,  Fahrenheit 451 quizá no existiría. El título es un tanto hermético y para muchos, pasa como un enigma inadvertido, pero es una referencia al grado de temperatura en que el papel arde, hay cierta genialidad en este trabajo literario.

El discurso de Gaiman viene incluído en una colección de textos, donde amenamente nos da un punto de vista sobre variados temas de importancia artística, el libro se titula precisamente “ El Punto de Vista desde el Asiento Barato” Me llamó la atención no solo el título algo descreditado, sino que me gustan las novelas de Gaiman y no se diga las de Ray Bradbury, y qué mejor estímulo que encontrar a Gaiman hablando sobre un trabajo de Bradbury. Leí solamente ese discurso sobre Fahrenheit 451 que descubrí en el índice del libro. El autor no se ahonda mucho en el tema, pero con el sentido del humor que le caracteriza, Neil Gaiman me convenció de leer el resto del libro en cuanto le ponga la mano encima.

Permitirte pensar cualquier cosa no necesariamente significa que tenga que ser opuesto a la realidad, puede que se trate solamente de imaginar distintas posibilidades de la misma, esa es una de mis tácticas para escribir poesía, pero puede aplicarse a cualquier acto creativo, ¿no?.

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

Para Incendiar el Silencio

“Los dioses se enojan y el alma empieza a cantar una canción que hace crecer el pasto”

 
Un día quise escribir una sinfonía de amor, pero a veces a la hora  que se apaga la luz, el silencio también oscurece y la voz desentona. Y había además una dureza de concreto derribada que no resistió los temblores. Había temblado en México. ¿Para qué servirían entonces las frases de amor o sus escalas azucaradas?

Se me ocurre que como decía el bueno de Jaime, las frases de amor sirven para quemarse. No me importaría quemarlas todas después de escribirlas, siempre y cuando el crujido de la quemazón alumbrara el silencio, aquel acicalado silencio de cuando cae la noche después del sismo, y el puño levantado en vano. Más de trescientos muertos, más de trescientas veces en que el puño debió permanecer levantado hasta rescatar a un vivo.

Las frases de amor están frías esta noche, y las que no, convalecientes por la pérdida y el peso del dolor.

Ya no quiero escribir así de serio, de triste, pero como están las cosas escribir cualquier cosas es bueno para no perder el cayo en los dedos, o para sacar del trance esta vida interior que ha sido la única esperanza de las letras escritas;  las demás palabras, las que se hablan, las que no se escriben son palabras de molde, prefabricadas por la rutina.

Yo pensaba, antes del temblor pensaba que era posible inventar en el momento, inclusive lo experimenté muchas veces al escribir, el universo de cada palabra se renovaba escribiendo, una palabra por simple que se pensara podía ser una explosión de colores y sonidos.

Hoy en cambio, las frases acumuladas las tengo guardadas en el refrigerador,  hasta que llegue el momento oportuno del incendio. ¿Para qué sirven las frases de amor si no para incendiar?

Esta noche prefiero incendiar el silencio con un grito, el grito de “México” aunque alrededor de mí alumbre el silencio y la distancia.

 

Imagen relacionada

 

Beatriz Osornio Morales. Cita de Elie Wiesel A Mad Desire to Dance. imagen de la red.

Excusas de la Razón

 

Las razones no siempre explican algo erróneo ni lo justifican, mucho menos lo solucionan. En ocasiones las razones son excusas.

Tantas situaciones particulares y yo me encuentro dilapidando el embrollo de preguntas y encrucijadas,  propias y ajenas.

Ahora que en México se ha puesto de moda escribir del narcotráfico, o más bien, de los carteles,  la guerra y sus secuelas, muchos nos preguntamos  ¿Para qué escribir, detendrá eso la brutalidad de los sicarios, o arrimará leña al fuego de la inseguridad?

Para entender, dicen. Pero entender una realidad no siempre cambia algo.

El negocio del narcotráfico difícilmente será afectado porque el resto de los individuos entiendan las razones de los sicarios. Como ejemplo pondremos el tema de la corrupción en México,  se ha estudiado en las últimas décadas hasta el cansancio, y no se ha podido encontrar solución, ni  con cambio de presidente del mismo partido, ni con el cambio de partido como cabeza del poder ejecutivo, ni con marchas forzadas o pacíficas de sindicatos de trabajadores y movimientos estudiantiles. Se le exige al Presidente que haya justicia. Un solo individuo no puede mover  el monstruo del congreso. Si acaso el presidente propone un cambio o una ley nueva, ellos se encargarán de que los intereses del Sistema no se vean afectados al asumirla, de lo contrario se rechazará ¿Pero cuáles son los intereses del Sistema? Los intereses del Sistema deberían ser los intereses de los ciudadanos mexicanos, pero todos y cada uno de ellos, no sólo los de la burocracia. El Presidente terminará aceptando las imposiciones del congreso.  El poder ejecutivo y el Judicial están bajo la sombra de los Senadores y Diputados como salvaguardas del Sistema y la Constitución, disque para que no haya abuso de poder. Aún así, el presidente nunca es una perita en dulce.

Se necesita un Sistema político menos elitista.

Así que entender es, si acaso, una parte del proceso de cambio, pero se necesita una acción para efectivamente iniciar el cambio. Es por la acción que el individuo realmente influye en la realidad de su entorno.

Ocasionalmente, he sentido que la palabra tiene un poder parecido al de una acción. Con palabras pueden hacerse saber las emociones y los pensamientos de los individuos de un país, también pueden hacerse y establecer  reformas en la Constitución. Y es por medio de palabras que llegamos a entender y a razonar la realidad individual y común.

Otras veces, como hoy, que ya nos parece normal ver en las noticias y en los diarios,  todos los días reportajes a cerca de levantones, secuestros,  mutilaciones y asesinatos a lo largo de todo el país,  siento que la palabra se debilita y es ineficaz ante una realidad mezquina que sobreviene por encima de todo razonamiento. Y es entonces que nos preguntamos ¿Qué es la palabra? ¿Para qué hablar, escribir, pensar, entender, razonar, porqué todo? ¿Dónde está el poder de la palabra? ¿Lo han robado o nos ha abandonado? ¿La fuerza de la violencia “legal” funcionará? No está funcionando.  Así, las palabras ya no sirven más que para entretener el tiempo, su poder de acción se descubre limitado, la palabra de hoy paraliza.  Se quiere gritar y la palabra está débil, no se sabe con qué alimentarla para recobrar su fuerza. Y yo, sin embargo, me aferro a ella, como un naufrago en altamar se aferra a cualquier objeto sólido, a su recuerdo, y a su sueño de volver a pisar tierra firme.

De pronto, a mi voz debilitada, se unen otras voces, ininteligibles todavía, pero ya nos alcanza su ruido, ya se adivina su fuego interno.

 En medio de la tempestad, el naufrago  vislumbra un montículo a lo lejos. Su rostro irradia de felicidad, sus ojos se inundan y grita: ¡Tierra, Tierra, Tierra! Por ese grito, cualquier excusa es válida.

 

A todos los mexicanos en nuestro mes patrio,  les convocamos a no perder la esperanza en el cambio.

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

LUGAR DE ENCUENTRO

 

En la pequeña curva

de tu nombre

encontré refugio.

Se abre

cada tarde,

y deja que el ámbar

sea luna.

 

Los pájaros

juegan en tu nido.

Algunas veces,

los gatos salvajes

te devoran,

y ya eres tú también

uno de ellos.

 

Tu casa abandonada

está en la montaña,

en la cima del frío.

A veces vuelves

con tu literatura nueva.

 

Yo fui de los pájaros

que juegan en tu nido, yo soy tu casa,

la que se abre cada tarde

para que la luna

sea ámbar.

 

Estoy

en la curva de tu nombre,

esperando que vuelvas

a mi nombre.

 

Resultado de imagen para simbolos de lenguaje

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Una Mujer tan Dulce

LA PRINCESA CARAMELO 

  

A siete días de su abandono:

Se fue por mi propia voluntad

Y la dejé volar igual que un papalote al viento

Pero siempre conservé la cuerda entre mis manos.

 

A catorce días de su abandono:

Me falta la venenosa dulzura de sus besos

Y mi sangre hirviente no busca quien la sustituya

Todos afirman que su abundancia me enfermaba

 

A veinticinco días de su abandono:

Estoy perdiendo peso con su ausencia

Los ángeles blancos también se congratulan

Solamente yo la sigo extrañando

 

Y el mundo ya no me sabe igual       tan desabrido

 

A tres meses de su ausencia:

Me siento mejor pero no logro olvidarla

Miles de cosas me la traen a la mente y al paladar

Todavía tengo en mi boca el diario café

que endulzaba mis mañanas

Y todos los postres que a la postre me mataban

“Pues a pesar de ser tan dulce

Tenía amargo el corazón…”

 

Resultado de imagen para kite runners

 

Texto: Francisco Javier Larios. Imagen de la red.

 

Mi gratitud para el maestro Larios que compartió conmigo este poema, y me gustó tanto que le pedí permiso para compartirlo aquí. Espero que lo disfruten tanto como yo.

Fuera de Tiempo

 

Salió en medio de la tarde/  dejó la casa

la terraza con los ojos cerrados contemplaba ya la noche,

y los astros aún dormían como gatos a la sombra de las nubes.

A ella siempre le gustaron los ruidos nocturnos:

el eventual motor de carro que se va acercando precipitado

de la nada, rascándose la cabeza

para desvanecerse distraído en la distancia,

un grillo.

 

Estando allí sin estar, estallar

salir de casa y entrar a ser,

cuando un ala de cicada canta, es cantar

la oscuridad imaginada,  ser… y llave en mano

olvidar.

Ya no es posible querer así, con la tenacidad de un guerrero

ni defender a diario los cubos de hielo bajo el sol.

 

Tanta felicidad para qué, si es solo  aire

bilateral, rumor,  hoja desprendida… árbol y  nada…

a pesar de este pensamiento antagónico, tiende

su manga a la lluvia dorada, y es hora cuando es.

Tirar la llave en el lugar más hondo de  nunca más.

 

La hora es, el tiempo no, el tiempo es río

que fluye por las horas y las va dividiendo

como flecha al blanco.

 

Luego intenta volver sobre sus pasos  

pero el cerrojo de la puerta está corrido,

manipula, piensa, recuerda… silencio, oscuridad…

 

¿Es posible que haya cerrado la puerta sin darse cuenta? o nunca fue

más que un sonido, motor de auto,  paralelo en marcha por los ruidos de

la noche… más allá de la tarde,  su calor y su escape huelen a tiempo

fuera de tiempo.

 

Beatriz Osornio Morales

La Música y un Cometa Azul

 

Aun cuando uno de mis hijos solo quiere sentarse en la única silla que hay en la habitación, no en la cama junto a mí, y el otro,  si no esta con la cabeza metida en el universo electrónico, se la pasa  brincoteando por toda la casa; estos cinco minutos de cometa, o esos 30 de música, son lo mejor de mis días en el diario porvenir.

Mi hijo de 14 años elige estar conmigo cada vez menos, conforme crece en estatura, crece en individualidad, por eso es que cuando entra a mi cuarto y se queda más de cinco minutos, aunque no hablemos,  para mi dice tanto…

Los dos amamos la música. Junto a la única silla que hay en la habitación está un estéreo portátil. Mi hijo termina siempre prendiendo el radio. Le cambia de estación hasta que la frecuencia cae en una canción que le gusta, o hasta que yo le digo -¡Esa!- o -¡Déjale allí! A veces coincidimos en los gustos, otras no,  siempre está el cambio de sintonía para cuando no.

Momentos así son raros y se atesoran. Uno siente la comodidad de cuando está solo, y a la vez la certeza de no estarlo…y es bueno.

Mi otro hijo ha aprendido hoy a chasquear los dedos, y  ha andado chasquea y chasquea toda la tarde. Dice que empezó por nada, le pareció divertido  el chasquido, pero después de un rato cualquier acción entretenida comienza a fastidiar. Ahora no puede parar aunque quiera, dice.

Sale y dentro de un rato entra con su pijama azul puesta. Medio escucha la canción en turno.
Se me acerca como gatito con la cabeza de frente, la pone junto a mi cabeza,  señal de que quiere un abrazo o un beso, todo lo contrario de su hermano adolescente,  que a lo mucho responde con un refunfuño cuando le das los buenos días en la mañana.

Cuando se me acerca el pequeño, dejo de hacer lo que estoy haciendo, o sea, paro de escribir y le doy un beso  en la mejilla. El chiquillo sale de la habitación chasqueando los dedos y, dejando un cometa azul en mis ojos,  hasta la próxima venida.

Resultado de imagen para clave sol, azul, arte

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Sin memoria no hay olvido

 

No queda ya nostalgia entre las horas,

de esta edad sólo quedan

manos agitadas por el recuerdo de la tierra.

 

Ni en mi carne florecida quedan raíces

ni semen de palabras en mi boca.

 

Preguntas cómo  sobrevivo…

Por el sudor que nos conjugaba

de  amantes puros, agua miel deseo,

trepidar  febril de labios deshojados,

abrazo desnudo y

desnudo verbo,

es un escándalo,

una sonrisa tu gemido.

 

Se nos partió la semilla en otro beso,

echa nuevas raíces, algún día frondas,

hoy  manjar de

entreabierto muslo,  página en blanco.

Mientras tanto,

transitamos con el corazón entre labios

esta alegría inoportuna,

sin tristeza en la piel, sin dolor…

en mis ojos la memoria

de los tuyos, nos ignora,  y

sabes que sin memoria no hay olvido.

 

 

 

Resultado de imagen para acuarela, desnudos

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red