Tìmbres de Mirada

 

El ensayo de la vida a veces se pone rudo, te sale al encuentro con obstàculos como golpes de hueso inesperados. Un padre enfermo  te mira con ojos medio ahogados por la paràlisis, tratando de decirte algo, de recordar què era lo que te iba a decir…era importante, es lo que deduces de su mirada urgente y desesperada.

Y tù que quisieras haber entendido esos timbres de mirada, su tono, su volùmen, su intensidad, su coraje, su significado, pones cara de entendida porque has visto en esos ojos todo, incluso tu rabia, todo menos desaliento. Lo besas, disimulando la impotencia y la tristeza, te apoyas en su frente para no caer, y parece que te entiende sin conocerte.

Escuchas quedo en sus ojos un nombre que no es el tuyo, quieres decirle: No, papà, soy Beatriz. En lugar de eso le sonrìes tiernamente, y hasta sientes que serìas màs buena persona si te llamaras Aìda. Quizà lo rescataras en su ahogo.

Al siguiente dìa, despuès de màs de una semana de haber ingresado al  hospital, empieza a balbucear y emitir palabras ininteligibles. Los mèdicos lo ven como progreso aunque advierten que serà como aprender a hablar y caminar de nuevo. De principio lo que diga sonarà incongruente. Sus conexiones cerebrales van a tardar en re aprender el proceso del habla. Quizà èl quiera o piense que està diciendo una cosa, cuando en realidad lo que le escuchemos decir sea algo distinto, incluso sin sentido.

En la madrugada se despertò y por un momento me reconciò. Le preguntè si sabìa quièn era yo. Con su dèbil voz, màs gutural que de lenguaje respondiò que sì. -¿Quièn soy?- dije. -Soy Diatriz-  (Por la tarde, de camino del aeropuerto, mi hermano me previno de que se le cruzaban los cables, que cuando le preguntabas algo contestaba como si fueras tù: Si le preguntas ¿Còmo estas? èl contesta -Estàs bien- ¿tienes hambre? -No tienes…y asì )

Ante su breve reconocimiento sentì tanta emociòn y tanta tristeza que me tape las làgrimas con las palabras. -¡Ay, papà! què bueno que me recuerdas. Lleguè ayer y te viene a cuidar durante la noche. Dormìas cuando lleguè al hospital. Querìa arreglarte el pelo que se te riega en la frente pero mejor te deje dormir.

Ese reconocimiento durò apenas unos minutos, entonces regresò el otro nombre, no el mismo de antes, sino un duro nombre que dejò resonando en mì un eco cavernoso,   su estremecimiento me hizo dudar de poder ser una mejor persona.

Ese nombre era el olvido, la trabazòn, era…¿Còmo se dice?…la… la… la ca..sa..No, la… èsta…la ce…nizas. – ¿Cuàles cenizas papà? -Est..as..-

Su mano izquierda que no sufrìo completamente el paràlisis, trasegaba torpemente bajo la sàbana, al mismo tiempo que bostezaba. Sin embargo, donde me enseñò las cenizas solo estaba su mano y la falta de estampado de la sàbana.

Le ofrecì la botella del agua, se la acerquè, le acerquè el popote a la boca y para mi sorpresa le chupò, pero fue muy poco lo que pudo jalar y la mitad le escurriò por la orilla de los labios  antes de que pudiera tragarla. En ese instante se quedò dormido. Limpiè el agua que le habìa escurrido por la barbilla y volvì a mi nombre de pila, desde donde observè el resto de la mañana. Èl en su sueño intranquilo nadaba hacia mi. La orilla estaba cerca.

Beatriz Osornio Morales. Hampton Virginia, Mayo 10, 2018. Imagen de la red.

 

Este texto està dedicado a mi padre y a todos aquellos que saben lo que es sufrir un derrame o infarto cerebral, ya sea de manera directa o en la persona de algùn familiar.

Anuncios

Mientras Agonizo de William Faulkner

“En un cuarto extraño tienes que vaciarte a ti mismo para dormir. Y antes de vaciarte para dormir ¿Què eres?”

Como era difìcil decidir si leer As l lay Dying de William Faulkner o Great Gastby de Scott Fitzgerald, decidì leer los dos libros alternadamente. Hace mucho que no hacìa eso y la verdad me sorprende lo bien que saliò.

Pues bien, mi sentido de organizaciòn que es escaso, me llevò a decidir que leerìa uno en la mañana y el otro por la tarde noche.

Esta mañana acabo de terminar de leer As l Lay Dying del autor norteamericano William Faulkner, quien naciera en New Albany, Mississippi el 25 de Septiembre de 1897. Muriò en Julio de 1962. Ganador del Nobel Price en 1949 asì como otros premios por su trabajo,  escrito en y sobre el sur norteamericano.

Resulta que al libro le han dado el tìtulo al español de Mientras Agonizo, màs fiel supongo a la traducciòn literal.  Ahora que ya hemos puesto las cartas sobre la mesa, dejenme comentarles sobre èsta excelente lectura, escrita segùn el escritor en unas seis semanas. Para  su desarrollo utiliza la tècnica del flujo de conciencia, donde no solo se hace hablar a los personajes como merolicos o tìteres, sino que se deja hablar a su conciencia, siendo estas voces las que iluminen  el panorama de la narrativa, en la voz propia (conciencia) de cada personaje.

No es un libro groseramente extenso en nùmero de pàginas, pero sus pàginas pueden ser extensas por la exposiciòn de esos tremendos mundos conscientes.

Cada personaje nos deja ver el mundo que en apariencia es el mismo de una forma distinta. Las introspecciones de Darl contienen dos aspectos de mi predilecciòn, como lo son la filosofìa de la vida, y la poesìa expuesta de una forma casi informe, lo cual no sorprenderà a los que sabìan que William Faulkner en sus inicios como escritor escribìa màs poesìa que narrativa.

“Y cuando ya estas vacìo para dormir ¿No eres? y cuando te llenas de sueño…nunca fuiste. Yo no sè lo que soy. No sè si soy o no. Jewel sabe que es porque no sabe que no sabe dònde es y dònde no. El no puede vaciarse para dormir porque no es lo que es, y es lo que no es.”

Darl y el resto de los personajes que son màs de diez, sopesan la msisiòn de adentrarnos en la realidad fìsica, asì como la cultura de un entorno costumbrista sureño.

Este libro me hizo recordar el estilo rulfiano no solo  por el uso del costumbrismo, sino por el flujo de conciencia. Esta tècnica es una suerte de trampa o de milagro, donde el escritor tiene que sumergirse en las profundidades del alma y la mente humana para distinguir entre la voz de un personaje y otro, tarea que bien puede dejarlo atascado allì, pero si logra salir airoso en el manejo de la tècnica, los resultados seràn magistrales.

La conciencia de Addie es quizà la màs cercana al inframundo hablante de Juan Rulfo. Pedro Pàramo y los personajes de Rulfo existen en ese mundo con cierta nostalgia por el mundo de los vivos, pero Addie no, ella se refiere al mundo de los vivos como un arduo entrenamiento para quedarse muertos.

“Apenas recordaba còmo mi padre solìa decir que la razòn de vivir, era alistarse para quedarse muertos mucho tiempo”

En la conciencia de Addie, las palabras no sirven para nada, no les cabe ni caben en lo que nombran, es un mundo de seres con una vida de motivos secretos y egoìstas.

“Asì que tome a Anse. Y cuando supe que tendrìa a Cash supe que vivir era terrible, y que eso serìa la respuesta para esto. Fue entonces que aprendì que las palabras no son buenas, que las palabras nunca caben, ni siquiera en lo que estàn tratando de decir. Cuando èl naciò supe que la maternidad fue inventada por alguien que tenìa que tener una palabra para eso, porque a las que tenìan hijos no les importaba si existìa una palabra para eso o no. Supe que el miedo fue inventado por alguien que nunca habìa tenido miedo, el orgullo por quien nunca tuvo orgullo.”

Antes de conocer la conciencia de Addie, es muy fàcil creer en el lado constructivo de las palabras, ese que al pronunciarlas nos construye en la mente ya sea una lìnea transversal que sirve como techo de donde se agarran las paredes de una casa, o ese huequito que llamamos hogar, y porquè no, de pronto empiezan a salirnos àrboles, automòviles, naves espaciales que llevan a otros mundos, nos salen estrellas de la boca. Y asì como dice el libro del Gènesis, que todo fue hecho por La Palabra.

Supongo que las palabras a veces tienen la necesidad no solo de construir sino que en ciertos momentos son derribo. Puede ser nuestro propio hermano, nuestra madre o padre,  no la causa sino el demoledor. En este libro, a veces son los mismos muertos que regresan a limpiar su desòrden  y sus mal hechuras.

“A veces no estoy tan seguro quien tiene el derecho de decir cuando un hombre està loco y cuando no. A veces pienso que ninguno de nosotros està completamente loco, como ninguno de nosotros està completamente cuerdo, hasta que el equilibrio de nosotros se altera y lo dice asì. Es como que, no es tanto lo que un cuate haga, sino la forma en que la mayorìa de gentes lo està mirando mientras lo hace.”

Mientras Agonizo es un libro de lectura indispensable, muy recomendable, el cual no conforme con haber pedido prestado en la biblioteca,  conseguirè como parte de mis lecturas de cabecera.

Texto y traducciòn de citas del inglès al español: Beatriz Osornio Morales.

Datos biogràficos corroborados en libro y Biography.Com

Reversos (Ùltimas Dos Partes)

 

 

IV

 

New York, cisne de cristal.

En una punta, el océano te nada

manto gris, donde los  titanes

hundidos por un puño blando al

Triángulo de las Bermudas, añoran

otro destino,

en la otra punta, la bolsa de valores vencidos,

vecinos subterráneos de

la Gran Manzana.

 

Ciudad de vidrio y

derrumbes en china town…

arte caro en los museos,

a pesar de los artistas

muertos de hambre…

 

Tu verde central park

florece dos veces por año,

sin tomar en cuenta

los roedores de cañería

ni las tiendas de importaciones,

fortuita mitad;

Floreces también en el otoño.

 

Maravillosa New York…

parecida a tus torres, el Chrysler building

las siamesas, derrumbes

ascendentes y subterráneos;

de ascensores múltiples

e infiernos multiplicados,

así te quiero.

 

 

 

 

V

 

He querido escribir a mister Cole,

escribirle cartas de poesía sencilla;

hablar como si yo también viviera

en un departamento alto

de los rascacielos, contarle

pájaros negros y lobos en los barrios newyorkinos

… decirle que abundan

aquí, como a él le gusta, eso he querido

pero pienso en ascensores

y puentes de vidrio, rotos

por aterrizajes bien planeados….

 

El señor Cole no entendería,

o quizá sí, que vivimos lejos

puerta con puerta.

Leo su libro en la misma planta,

eso lo entiende…

lo que no entendería es

lo que escribo, como lo escribo.

Pensará que solo sé cortar

flores negras de New York,

cómo es posible,

es la ciudad perfecta

para reproducir luz,

pero nuestra complicidad

aflora, nos flota en el aire.

 

Si lo piensa mejor…el poeta pensará

que quiero ir con la mano atada en el bolsillo,

colgando de la horca, y en otro bolsillo,

un grito para

pedir auxilio, pero,  mister Cole,

eso creería el señor

viviendo en las alturas,

nosotros no,

nosotros, usted y yo

presiento que somos disidentes.

 

Mister Cole tiene

unos ojos claros que no dejan ver más

que un New York reluciente,

con unos cuantos pájaros negros,

eso es lo que yo no comprendo.

 

 

Beatriz Osornio Morales, Hampton Virginia, Octubre 2010-Abril 2014. Imagenes de la red.

 

 

Como En Los Sueños

La Nàusea es sentirse estorbo en la eternidad del tiempo.

Supongo que es parecido  a esas pesadillas informes, cuyas caràcteristicas son imposibles de describir acertadamente. Pero son: 1). Mòviles. Es imposible detener su secuencia a menos que despertemos. 2). Su movimiento es extremo. Va del terror  de lo diminuto a la enormidad aplastante. Son bipolares, del profundo que jala, a la fuerza del infinito que hace desaparecer en la categorìa de las cantidades atòmicas. Lo profundo jala a un punto apenas perceptible pero agudo, nos convierte en centro. Lo contrario ocurre con la altitud donde ese punto central desaparece. ¿Te has sentido desaparecer, dejar de existir?

Existir es sentir la existencia, su dureza entre la solidez de lo demàs, no importa que no se pueda precisar con exactitud el principio, como en los sueños.  El terror nauseabundo es percibir la dureza y el extremo blando al mismo tiempo, ese ser gelatinoso que se posa en la cara, ese vivo escarlata que te devora, ese fluìdo incoloro que es la boca de la oscuridad, ese fètido aroma que carcome la nariz del sueño, ese sueño extremo que te deja sin respiraciòn, te saca el aire como se saca el aire intencionalmente a un globo inflado, ese frìo que te congela la circulaciòn y deja inmòvil el cuerpo, ese fuego que te lanza contra lo imposible, consumido, etèreo.

De niña solìa contraer fiebres màs o menos frecuentemente, de allì los delirios del terror nauseabundo.

Anoche soñè que me habìa salido un abceso atràs de una oreja, crecìa incontrolablemente con la sensaciòn de una presiòn insoportable. Yo lo palpaba con mis dedos y me aterraba sentir còmo crecìa, alargàndose como uno de esos globos largos con que los payasos forman perros y jirafas. En una de esas veces que lo palpaba, presione ligeramente. El absceso se reventò, salpicando una sustancia blancuzca  y viscoza. Yo entrè en pànico y sentì nàusea pensando que se me estuviera drenando el cerebro.

Afortunadamente, en medio del desatino sentì una presencia tratando de bloquear el  absceso para que dejara de salpicar. No la vi, pero porque la presencia me era familiar, mejor dicho su roce, supe que era mi madre tratàndo de aliviarme.

Este pastillaje  de sueños què ¿Son? ¿Soy?

¿Es, Soy, Es? Una pregunta, mil preguntas, quizà eso sea la nàusea existencial.

Los pilares azules de la noche son àrboles, insolentes biòsferas con las que Sartre desatinàba, mejor dicho, Antoine Roquetin. Dice que suelen dejarte callado, se pasan de listos, como los sueños.

Hoy en el Dìa Internacional del Libro, quise hablar de algùn libro en particular, esto no hace justicia a lo que podrìa derivarse de leer La Nàusea de Sartre, pero es apenas un humilde homenaje a esos momentos que pasè releyendo el libro en Febrero de este año. Claro que la alusiòn a Sartre tuvo que ser a mi manera porque todo se parece a su dueño, y porque uno sueña tambièn mientras lee. Espero que disfruten este entre sueño. Feliz Dìa Internacional del Libro

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de Marc Chagall.

 

Soy Lo Que Soy

 

Mi nombre es Beatriz, mamà  escogiò ese nombre primero y despuès yo.

Para el mundo soy mexicana, para el mexicano mestiza, muy blanca para algunos y muy morena para otros. Nacì y crecì en Michoacàn,  asì que en cuanto a identidad cultural dirìa que soy michoacana.

Soy lo que soy; soy la que no  se queda quieta porque entiende que la vida con su inmenso pèndulo, puede golpear otra vez en cualquier momento. Me ha dejado tambaleando algunas veces pero aunque no soy valiente,  soy resiliente y empiezo a levantarme antes de caer. Soy lo que he logrado de mi, soy lo que otros han hecho de mi persona, soy lo que sè que està allì pero aun no encuentro, busco còmo nombrarlo. El cuerpo es pequeño en comparaciòn con el alma,  èsta es honda y ancha, y alta, y tiene demasiada luz por donde se asoman unas sombras que son narcisistas y llenan el espejo con oscura grandeza. Es cosa de no desistir, sacarles la lengua y sonreìr.

Tengo los ojos cafès, casi àmbar o caramelo quemadito,  son grandes e irregulares, son complìces de los sueños, si uno duerme el otro vigila, entra mucha luz por sus pupilas dilatadas.

Soy mujer, y me gusta ser, pero de gustos hablaremos otro dìa.

De chica decìan que era una chispa brincadora y yo me la creìa, sentìa que podìa hacer feliz a la gente con solo sonreìr, aun en la adolescencia, habìa un encanto en ser desenvuelta a pesar de la timidez. Moverme me ha mantenido en forma, pero estoy perdiendo poco a poco el encanto de la desenvoltura.

En la adolescencia me sentìa fea. Cuando un chico me tiraba los cannes como dicen, yo ni cuenta me daba, si lo notaba hacìa como que no, terminàban desilusionados por mi intelecto en el cual los enrollaba sin querer, miràndolos fijamente a los ojos, o en clase sacando mejores calificaciones que ellos, debìa ser insufrible. Jugaba al futbol, basket ball, al teatro, a todo y con todos, pero soñaba con los libros no escritos.

Como no tenìa suficientes libros a la mano, exploraba cada rincòn de la vida real a  mi alcance, y hacìa mil preguntas sobre lo que hay al otro lado del agua, màs allà de las montañas, incluso encontrè uno que otro tùnel en el sol de una mañana.

Era bastante ingenua, de los descubrimientos sobre los hombres y las mujeres muchos no me gustaron como las platiquitas triviales de algunos, la ligereza de lengua con que hablan los hombres entre ellos, con groserìas cada dos palabras, lo encuentro poco imaginativo, desilusiona la animalidad fìsica, la mediocridad (mediocridad en ser y hacer), la suciedad. Me costò crecer. Pensar y soñar,  con eso me cobijaba y ellos empezaron a tratarme como rival o contendiente de un concurso. Tal vez por eso no me gustan las competencias ni responder a convocatorias. Se me hacìa tarde, todavìa se me hace, para irme de pata de perro.

Afortunadamente di con los libros, muchos; y di con  otras partes de mi que desconocìa, di con las palabras para nombrar esas partes, pero aun quedan espacios innombrables que laten dentro de mi.

Soy mi estatura corta y el pelo escamoteado que ahora pinto de cualquier color,  solo porque las canas en mi se ven sucias y feas, miento, siempre me gustò pintarme el pelo. A veces soy el placer de mi cuerpo, otras lo sufro cuando se enferma y no sè que hacer con èl.

Soy la mamà de mis dos hijos y la compañera de mi compañero. Soy la que escribe, la que se detiene frente a los discapacitados con reverencia,  sin saber si es correcto escribir sobre ellos.

Mi juventud es otra historia, menos brillante pero màs intensa. Quizà algùn dìa escriba sobre eso, un dìa que la timidez me abandone o se descuide por unas horas.

 

Beatriz Osornio Morales. Hampton Va. Agosto 2017

Los Visitantes de Negro

Es posible que a dos casas de aquì en Hampton, alguien haya muerto. Gente vestida de negro llega y se va de la casa verde.

Ayer, un auto negro con luces giratorias en el techo, despuès de haber estado estacionado frente a la casa, detràs de una camioneta larga y techada -No podrìa decir si era limosina o una carroza improvisada- avanzò, y apenas habiendo avanzado unos metros, se detuvo en el centro de la calle. Una mujer oscura se bajo del lado del conductor, fue hacia los carros de atràs, luego otra mujer,  tambièn vestida de negro y con tacones altos alcanzò al primer auto, ambas se subieron y el coche se fue girando la luz amarilla, seguido por el resto del tràfico.

Yo tenìa que hacer; tantas pelusas, migas de pan en la alfombra, contratos que imprimir…ya no supe màs, y hoy, hoy solo distingo lo que se ve por la ventana.

Ahora que veo llegar a los visitantes de ropa negra, pienso que lo de ayer pudo haber sido una caravana mortuoria. Justo hoy en el quinto dìa gris y lluvioso de Marzo, vienen visitantes oscuros, llaman a la puerta del muerto pero nadie abre, algunos se van y otros se quedan a esperar en el corredor.

Mañana una pequeña bandera triangular, aciaga, ondearà su luto en el viento y quizà, los visitantes de negro no vengan màs.

 

Beatriz Osornio Morales

 

 

La Quinta Hora (Cuarto de Detenciòn)

 

-¿Es la quinta hora?

-Sì, ¿Porquè?

-Mi pròxima clase es banda…eso significa que no tendrè trabajo- Risita burlona.

-Entonces lee un libro.

-Los libros son aburridos y Ms. Key dijo que no leyera el de las palabras porque encuentro puras palabras groseras.

-Lo haces a propòsito.

-¡No! còmo cree, son las palabras que se aparecen, ¡Mire!

-Nop. Agarra otro libro del librero.

– Bueno, mejor voy a leer el libro que tengo aquì, el de los misterios del tùnel, ya casi lo termino.

-Està bien, pero en silencio por favor.

 

  Ruidos de presencia. La botella vacìa es golpeada con algo. El ruido del plàstico que hace al golpear la superficie de la mesa, indica que la botella fue derribada sofocando el ruido de la calefacciòn que hace unos instantes reinaba en el cuarto. (¿la botella?)

 

-¿Podrìas tirar la basura en la basura por favor?

-¿Cuàl basura?

-La botella vacìa es basura…

-¡No es basura!¿Còmo se atreve a decir que eres basura?¡Pobresito! ¡Es mi amigo!- defiende Pedro acercando la botella vacìa a su cara.

-¿Què edad tienes?- pregunto incrèdula.

-Cinco. Tono de broma.

-Sì, còmo no.

-En serio, no soy tan viejo como parezco…

-A la edad de cinco los niños no van a la secundaria.

Mueca de risa contenida.

-En realidad tengo once.

-Eso es màs creìble

“once años” pienso. Para entonces ya no existen los amigos imaginarios. Este chico esta aburrido y dice cosas para poner a prueba la sabidurìa de los adultos, o se actùa sin saber a ciencia cierta porquè. En las escuelas hay hostilidad, en el mundo hay hostilidad, en USA  hay hostilidad, a diario uno se pregunta si serìa mejor irse a dormir con las maletas hechas.

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

 

No Es Solo Mi Imaginaciòn

A Dolores O y todos sus fans.

Estaba en la peluquerìa cuando leì las noticias. Mi hijo el mayor ocupaba un corte, asì que aprovechando que era dìa festivo, lo lleve. En cuanto di las indicaciones sobre el corte de pelo a la estilista, hice lo que hago siempre en esos casos, sacar el celular y entrar a facebook o leer mis emails. Entrè a facebook y casi en seguida vi que una de mis amigas compartiò la noticia de la muerte de Dolores O`Riordan, me congelè allì. Querìa salir corriendo y a la vez quedarme y preguntarle a las estilistas si habìan visto las noticias. Hacer algo, pero què. Querìa que fuera solo mi imaginaciòn. Leì nuevamente la publicaciòn. Era vaga. Un periòdico que yo nunca habìa leìdo informaba que la cantante lìder del grupo de rock noventero The Cranberries,  habìa muerto inesperadamente hoy a la edad de 46 años,  mientras visitaba Londres para una ràpida grabaciòn. Era 15 de Enero. Corrobore y corrobore compartiendo cada enlace en facebook, como si eso fuera a cambiar algo. Debìa ser cierto pues el mundo de la mùsica se declaraba en luto.

Al salir de la peluquerìa le comentè a mi hijo que habìa muerto Dolores O`Riordan, “¿La de The Cranberries?” preguntò sorprendido. Ellos que aun son jòvenes,  la conocen porque yo la escucho muy seguido, tengo varios de sus discos, tenìa màs pero ya saben lo que pasa cuando uno presta un buen libro o un buen disco, no vuelven,  tambièn veo sus conciertos en vivo en Youtube. “Què triste” concordamos los dos.

Dolores O`Riordan no era solo la voz de The Cranberries, era compositora, guitarrista, luchadora, mamà, hija, hermana, mujer, e indudablemente era inspiraciòn.

En el debate con su muerte, hay que entender y agradecer por todo lo que hizo para entregarnos su mejor parte, su esencia, su alma en su arte tan inconfundible. Tengo la esperanza de que se fue segura de haber entregado lo mejor.

Si tuviera que escoger un albùm como favorito entre los muchos que creò, a pesar de lo difìcil que es elegir, pues todos me parecen geniales, escojerìa “Burry The Hatchet”https://www.youtube.com/playlist?list=PLrdtw9rf8HRqhAvmL7PWHxfBkKWiFUluF porque expone su madurez musical y creativa “loud and clear”:   abarca temas trascendentales como el instinto y el amor maternal en “Animal Instinct” y “Saving Grace”,   la magia de la imaginaciòn en “Just My Imagination”, extremas emociones en “Shattered”,  desilusiòn humana en “Promises”, la ilusiòn de llegar a una edad adulta en “Desperate Andy”,  crìtica ante el plagio y la limitada originalidad en “Copycat”,  libertad de expresiòn y denuncia en “Delilah” se atreviò a tratar y denunciar temas duros como el abuso sexual infantil en “Fee Fi Fo”,  la remembranza y quizà la conciencia de poder haber hecho las cosas de distinta manera en “Dying In The Sun”. Y cada una de las canciones dotadas de su propia experiencia y de la poesìa de su voz, que ya sola era un instrumento poderosìsimo para transmitir lo inexplicable de cada tema. 

No queda màs que agradecer por tanta vida en tu mùsica, diva del rock,  a cada canciòn le ponìas mucha Lola. Contigo aprendì que uno viene a este mundo para entregarse a la vida. Asì que como dijo otro grande: Gracias totales Dolores, Lola O`Riordan.

Al diablo con la muerte, nos queda tu arte, seguiràs inspirando a generaciones venideras, y no es solo mi imaginaciòn.

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Del Ciego Que Midiò el Tiempo en Pasos

 

XI


Te lleno los ojos


                         de invisibles cuerpos…


                ondulando con


             un dedo


tembloroso


                     tu voz,


invento una piel a su luz


en las tinieblas,


                    y es mía,


 tu lengua que alumbra en mí


visionarias palabras:


                                            Es un deleite de amar,


desde el ojo-corazón agónico
del ciego.




Beatriz Osornio Morales,