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Cartas 2

«Recuerdo que una vez nos encontramos allí, hablando a su vera,  tomados de la mano bajo las frondas de la primavera.» B.O.M fragmento de Amatoria.

Vita Sackville-West - Wikipedia

Trieste, Milán. De Vita a Virginia, 21 de enero 1927.

  «Estoy reducida a ser una cosa que quiere a Virginia. Escribí una carta durante las opresivas horas insomnes de la noche, y todo se ha ido: sólo te extraño de una manera desesperadamente humana. Tú con todas tus expresivas cartas, jamás escribirías una frase tan elemental como ésa. Probablemente ni siquiera la concebirías. De todas maneras creo que serías capaz de hacerte cargo de un pequeño bache. Pero tú lo cubrirías de frases tan exquisitas que terminaría por perder un poco de su realidad, en tanto que conmigo es algo absolutamente implacable: te extraño aún mas de lo que hubiera creído, y estaba preparada para extrañarte mucho. Esta carta es tan solo un aullido de dolor. Es increíble cuan imprescindible te has vuelto para mí. Supongo que tú estás acostumbrada a que la gente te diga eso. Maldición, criatura peligrosa. No lograré que me ames más, entregándome a mi misma de esta forma. Pero oh, mi amor, no puedo ser lista e indiferente contigo: te amo demasiado para eso. Verdaderamente. Tú no tienes ni idea de cuan indiferente puedo ser con la gente que no amo. Lo he convertido en una especie de exquisita destreza. Pero has derribado todas mis defensas. Y realmente no lo resisto. De todos modos no te aburriré más.

Reemprendemos el viaje, el tren nuevamente se mueve, tendré que escribir en la estaciones –que son muchas afortunadamente a lo largo de las llanuras lombardas. Venecia. Las estaciones eran muchas, pero no contaba con el hecho que el Orient Express no se detendría en ellas. Y aquí estamos en Venecia tan sólo por diez minutos. Unos desgraciados minutos durantes los que puedo intentar escribir. Ni siquiera tengo tiempo para comprar una estampilla italiana, así que esto tendré que enviarlo desde Trieste. Las cascadas en Suiza estaban heladas, convertidas en una especie de iridiscentes y compactas cortinas de hielo, colgando sobre las rocas; realmente encantador.

Italia está toda cubierta de nieve. Nuevamente reemprendemos el viaje. Tendré que esperar hasta mañana en Trieste. Por favor Perdóname por escribir una carta tan mísera.»

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Cartas 1

Estimados lectores, confieso ser una ferviente amante de las cartas, extraño eso de la sociedad. Antes de la tecnología se escribían más cartas, y eran unas complejas entropías del escribiente.

Hace tiempo encontré una publicación con cartas entre Virginia Woolf y Vita Nicholson, me parecieron encantadoras, así que guarde el enlace, y hoy quiero compartir con ustedes por lo menos una, quién sabe si en lo sucesivo haga una como serie de cartas personales, si les parece, así comienzo:

De Virginia a Vita, Martes 5 de enero 1927

  «Por qué piensas que no siento o que hago las frases? “Frases encantadoras”, dices, que le roban la realidad a las cosas. Es todo lo contrario. Siempre, siempre trato de decir lo que siento. Por alguna razón, todo es aburrido y triste. Te he echado de menos. Te echo de menos. Te echaré de menos. A medida que te alejas me resulta más difícil visualizarte, y pensar en ti con fondo de pirámides y camellos me abruma un poco. Pero vamos a dejar eso y a concentrarnos en el presente ¿Qué he hecho? He sido muy laboriosa. Creo que en parte debes haber desorganizado mi vida doméstica, porque en cuanto te fuiste cayó sobre mí un torrente de obligaciones. No tienes idea la cantidad de colchones, mantas, sábanas, fundas y enaguas que he tenido que comprar. Por algún motivo mi incompetencia y el hecho de que los vendedores no me crean me transforman en una arpía fastidiosa. Escribo rápido, todo de golpe, (¿Has visto lo apretado de mis letras?) Es porque quiero decir muchas cosas pero no aburrirte. Entonces pienso que, si las aprieto bien, no verás lo larga que es esta carta. ¿Si he visto a alguien? Sí, a muchos. Hay tantos manuscritos que leer y cartas que escribir, y Doris, una pobre y desaliñada mujer que tuvo la increíble impertinencia, en parte falta de educación y también lo que ella cree talento y yo considero un cerebro respetablemente despierto pero vulgar, de decir: pero, señora Wolf ¿tengo, en su opinión, talento suficiente para dedicar mi vida a la literatura? A lo que con mi voz más decidida respondí que mejor se hiciese cocinera. En cuanto a mis encuentros, no me he enamorado de nadie… aunque ésa no es mi línea exactamente. ¿Lo habías adivinado? No soy fría; no soy farsante, ni débil, ni sentimental. Qué soy. Quiero que me lo digas tú.…

   Voy a tener un pequeño grupo dramático. Me gusta la profusión de esas pobres criaturas: pintadas e irreales, todas desesperadas porque no tienen trabajo o están enamoradas. Creen que soy una gárgola grotesca, semihumana, rígida como un demonio en una catedral. A ellas les parece increíblemente excitante que yo mueva las piernas y hable como un libro. Pero no durará mucho. Es parte de mi esnobismo adornar toda la sociedad salvo la mía propia. Pero (volviendo a tu carta) siempre supe que eras distante. Sólo que me dije: insisto por pura amabilidad. Con ese objetivo fui a verte.»

¿Verdad que es un encanto?

 

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Donde la calle muere II

El "poder secreto" que esconde un beso - Infobae
Brota agua de mar
en tu orilla,  la luz se antepone 
al ruido de las máquinas de lavado,
pero otras voces como las moscas,
prevalecen, riñen
listas para comerte el corazón y caducar,
el tren pasa por el tiempo
como el invierno, al final,  la primavera.

Aquí, donde la calle muere
y quizá todo lo que toque,
tarde o temprano también muera,
he colgado alpiste en una casita roja
para los pájaros,
techando  con mi nostalgia,  un refugio
donde guarecerse de las tormentas,
y de los cerdos,
hasta que pase el próximo tren
y podamos besarnos, 
donde la calle muere.


Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red
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Cisne de cristal

Part IV de Reversos


La ciudad que nunca duerme: panorámica del centro de Manhattan, tomada  desde la isla Roosevelt. | New york city travel, New york life, New york  wallpaper

New York, cisne de cristal.

En una punta, el océano te nada

manto gris, donde los titanes

hundidos por un puño blando al

Triángulo de las Bermudas, añoran

otro destino,

en la otra punta, la bolsa de valores vencidos,

vecinos subterráneos de

la Gran Manzana.


Ciudad de vidrio y

derrumbes en china town…

arte caro en los museos,

a pesar de los artistas

muertos de hambre…


Tu verde central park

florece dos veces por año,

sin tomar en cuenta

los roedores de cañería

ni las tiendas de importaciones,

fortuita mitad;

Floreces también en el otoño.


Maravillosa New York…

parecida a tus torres, el Chrysler building

las siamesas, derrumbes

ascendentes y subterráneos;

de ascensores múltiples

e infiernos multiplicados,

así te quiero.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red

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Vástagos

Obra de arte: violetas Artistas y arte. Artistas de la tierra
I
La flor del miedo crece 
no se sabe bien si
de un escollo tierno,
o del desierto inundado
por extremas tormentas
que violan la semilla.

II  
La indefensa violeta 
crece, 
y crece de las flores 
la tinta nocturna,
distinta a las flores del sol.
Esa flor  te mira 
desde la obscuridad.
Te mira más fijamente 
que un niño.

III
Ya en otro tiempo
nos vaciaron el plato las violetas,
llenando de hojas secas
 el jarrón  marfil.
Pétalos sin raíces
nos  traspasan
los ligamentos de las manos,
desquebrajándonos el cabello
quemado en la epidermis, 
luego de instantes
escurren
mis dedos en los suyos, 
florecidos. 

Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red
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El trayecto-Segunda parte

  La última vez que reconocí el altima de Xavier, fue a unos dos kilómetros después de Manassas,  cruzamos el entronque de la derecha, no recuerdo el número del exit, pero deben haber sido cinco minutos después del puente levadizo que conecta las venas principales de la autopista con ambos lados de la ciudad, dos vehículos desconocidos nos separaban.

  El viejo ya se pone de mal humor, ha llamado al auxiliar para encargarle de atender a los clientes que aumentaron, como si se hubiera condensado la fluidez de las bombas de gasolina y por alguna razón, el servicio se hace tan lento que casi desaparece de la circulación del tiempo, o quizá sea éste el tiempo real. Mira como se adivina la preocupación en su cara?, el escaso pelo en su frente indú le hace ver desmejorado, lo mejor sería orillarnos del otro lado de las bombas, para llegado el tiempo, estar más cerca de la salida.

  Pero del otro lado había más bombas, y con el espacio tan reducido de las gasolineras, los claxones pronto se hicieron oír de las filas. Bueno, con algo de suerte regresamos a estacionarnos donde antes. Lo único   incómodo es la cara del viejo, que amenaza como si pudiera reconocernos a través de los vidrios polarizados del siena.

  ¿Crees que se han ido de largo en la carretera?, ah! dices que nos seguían dos carros atrás, no entiendo cuál pudo ser el problema para perdernos de vista, Un trailer de tres vagones?,  puede ser  que en alguna entrada uno de esos camiones se atravezara, obstruyendo la vista primero y luego rezagando el tráfico, nunca faltan eventos como ese. (Otra vez el viejo nos mira como si fuera necesario pedirnos amablemente, que dejemos el espacio libre para los clientes que necesitan cargar gasolina. ¡Al diablo con el viejo!, mientras no se atreva a des afanarnos de nuestra espera. Qué hay de malo en que dos hombres y una mujer se estacionen en un siena color plomo con vidrios polarizados, qué hay de malo, si ni siquiera hemos abierto las ventanas para que tuviera pretexto de reclamar por la música fuerte y el humo?…con qué derecho reportaría a la policía que está viendo  un carro sospechoso. Lo de los vidrios polarizados es ilegal, pero no es motivo suficiente para decir que llevamos horas estacionados en un lugar de tránsito y que seguramente, fumando, representamos una amenaza a la seguridad del negocio y de los clientes.) También pudo haber ocurrido algún accidente,  para tardar tanto…

fordvehicles.com | Manualzz

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Enigmas


3

Como un ídolo prehispánico,

un recuerdo celeste nos mira,

y la serpiente emplumada que era divina,

presiente los dioses cósmicos de todos los días;

el que llueve, el que arde, el que evapora

y el que duele, el que muere y hace la vida,

el que cuenta y administra la memoria,

qué más da si toma el teléfono y marca números

el recuerdo es la cicuta, creo que duermo;

cayó la noche en mis ojos

inundándolos de formas disueltas por un beso.

Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red

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Enigmas



2
Decir un rostro de amor y niebla
que está del otro lado del vocablo,
es urgente, y parece que descansa en la paz
de mis ojos, la ilusión,
quiere seguir hablando…
estoy sumida en este silencio informe,
nadie habla, ni la voz se escucha,
el sueño me llevará sin remedio
hasta su abrazo de noche sin luna.

B.O.M imagen de la red

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Enigmas

En estos tres últimos días del 2021 publicaré tres enigmas, uno por día. Aquí va el primero:

1


Voy a evaporarme en ti
o en el enigma del teléfono;
ser bosque y libélula en la atmósfera:
¿quién vela este sueño cuando
el bosque de las libélulas duerme?
el teléfono está muerto.

B.O.M. imagen de la red