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Fuera de Tiempo

 

Salió en medio de la tarde/  dejó la casa

la terraza con los ojos cerrados contemplaba ya la noche,

y los astros aún dormían como gatos a la sombra de las nubes.

A ella siempre le gustaron los ruidos nocturnos:

el eventual motor de carro que se va acercando precipitado

de la nada, rascándose la cabeza

para desvanecerse distraído en la distancia,

un grillo.

 

Estando allí sin estar, estallar

salir de casa y entrar a ser,

cuando un ala de cicada canta, es cantar

la oscuridad imaginada,  ser… y llave en mano

olvidar.

Ya no es posible querer así, con la tenacidad de un guerrero

ni defender a diario los cubos de hielo bajo el sol.

 

Tanta felicidad para qué, si es solo  aire

bilateral, rumor,  hoja desprendida… árbol y  nada…

a pesar de este pensamiento antagónico, tiende

su manga a la lluvia dorada, y es hora cuando es.

Tirar la llave en el lugar más hondo de  nunca más.

 

La hora es, el tiempo no, el tiempo es río

que fluye por las horas y las va dividiendo

como flecha al blanco.

 

Luego intenta volver sobre sus pasos  

pero el cerrojo de la puerta está corrido,

manipula, piensa, recuerda… silencio, oscuridad…

 

¿Es posible que haya cerrado la puerta sin darse cuenta? o nunca fue

más que un sonido, motor de auto,  paralelo en marcha por los ruidos de

la noche… más allá de la tarde,  su calor y su escape huelen a tiempo

fuera de tiempo.

 

Beatriz Osornio Morales

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Sin memoria no hay olvido

 

No queda ya nostalgia entre las horas,

de esta edad sólo quedan

manos agitadas por el recuerdo de la tierra.

 

Ni en mi carne florecida quedan raíces

ni semen de palabras en mi boca.

 

Preguntas cómo  sobrevivo…

Por el sudor que nos conjugaba

de  amantes puros, agua miel deseo,

trepidar  febril de labios deshojados,

abrazo desnudo y

desnudo verbo,

es un escándalo,

una sonrisa tu gemido.

 

Se nos partió la semilla en otro beso,

echa nuevas raíces, algún día frondas,

hoy  manjar de

entreabierto muslo,  página en blanco.

Mientras tanto,

transitamos con el corazón entre labios

esta alegría inoportuna,

sin tristeza en la piel, sin dolor…

en mis ojos la memoria

de los tuyos, nos ignora,  y

sabes que sin memoria no hay olvido.

 

 

 

Resultado de imagen para acuarela, desnudos

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red

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EL SILENCIO NO ES LA NADA

 

Del bullicio al eco…

entre labios rojos

juegan los vocablos.

 

De la brisa de éste mar

a otras orillas…

izadas las velas navegan nuestros barcos.

 

Del centro de la tierra a las estrellas…

minerales inaudibles

sueñan nuestros cuerpos.

 

De tu lengua a la mía…

a pies descalzos,

brotan sílabas que  unen.

 

Del beso blando a la roca…

y abordando  trenes,

llegan nombres de ciudades

lejanas.

 

Del silencio a la nada…

en aeroplanos,

viajan las palabras de los que se aman.

 

 

Imagen relacionada

 

 

Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

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Reversos (Ùltimas Dos Partes)

 

 

IV

 

New York, cisne de cristal.

En una punta, el océano te nada

manto gris, donde los  titanes

hundidos por un puño blando al

Triángulo de las Bermudas, añoran

otro destino,

en la otra punta, la bolsa de valores vencidos,

vecinos subterráneos de

la Gran Manzana.

 

Ciudad de vidrio y

derrumbes en china town…

arte caro en los museos,

a pesar de los artistas

muertos de hambre…

 

Tu verde central park

florece dos veces por año,

sin tomar en cuenta

los roedores de cañería

ni las tiendas de importaciones,

fortuita mitad;

Floreces también en el otoño.

 

Maravillosa New York…

parecida a tus torres, el Chrysler building

las siamesas, derrumbes

ascendentes y subterráneos;

de ascensores múltiples

e infiernos multiplicados,

así te quiero.

 

 

 

 

V

 

He querido escribir a mister Cole,

escribirle cartas de poesía sencilla;

hablar como si yo también viviera

en un departamento alto

de los rascacielos, contarle

pájaros negros y lobos en los barrios newyorkinos

… decirle que abundan

aquí, como a él le gusta, eso he querido

pero pienso en ascensores

y puentes de vidrio, rotos

por aterrizajes bien planeados….

 

El señor Cole no entendería,

o quizá sí, que vivimos lejos

puerta con puerta.

Leo su libro en la misma planta,

eso lo entiende…

lo que no entendería es

lo que escribo, como lo escribo.

Pensará que solo sé cortar

flores negras de New York,

cómo es posible,

es la ciudad perfecta

para reproducir luz,

pero nuestra complicidad

aflora, nos flota en el aire.

 

Si lo piensa mejor…el poeta pensará

que quiero ir con la mano atada en el bolsillo,

colgando de la horca, y en otro bolsillo,

un grito para

pedir auxilio, pero,  mister Cole,

eso creería el señor

viviendo en las alturas,

nosotros no,

nosotros, usted y yo

presiento que somos disidentes.

 

Mister Cole tiene

unos ojos claros que no dejan ver más

que un New York reluciente,

con unos cuantos pájaros negros,

eso es lo que yo no comprendo.

 

 

Beatriz Osornio Morales, Hampton Virginia, Octubre 2010-Abril 2014. Imagenes de la red.

 

 

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REVERSOS (Tercera Parte)

 

III

 

Trece años más,   menos

el azar del presente nos une y

nos separa, hermana

urbe y corazón sin vela ni bandera.

 

Una sonrisa nos delata, tú

y yo, hablando lenguas extranjeras;

tú por Ich Being de Ramstein,

yo, por una alquimia

que no rima en las palabras.

 

Creciendo vamos con las putas;

creciendo hermanas

del crimen y el romance,

de la letra que se humilla

por un traveling en Brooklyn y la maternal

caricia de lenguajes, ya ausentes, ya exhaustos.

 

 

 

Beatriz Osornio Morales. Video de YouTube.

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Reversos (Segunda Parte)

II

 

Se rinde la memoria

a  nuevos horizontes,

incalculables utopías

Donde laten los cristales,

y el corazón es transparente.

 

Quieren los cuerpos verse

abrirse a la intemperie

de sus ojos; despertar

de faunos…frente

a las ninfas de la piel,

nacen  rascacielos

de los ojos maravillados.

 

Después de llover

el cuerpo huele a tierra mojada. La ciudad

se airea con las cabelleras transeúntes

y en La Pequeña Italia,

la radio recobra  sintonía.

 

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

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Del Ciego Que Midiò el Tiempo en Pasos

 

XI


Te lleno los ojos


                         de invisibles cuerpos…


                ondulando con


             un dedo


tembloroso


                     tu voz,


invento una piel a su luz


en las tinieblas,


                    y es mía,


 tu lengua que alumbra en mí


visionarias palabras:


                                            Es un deleite de amar,


desde el ojo-corazón agónico
del ciego.




Beatriz Osornio Morales,

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Incontables Pasos

Cuando ya no estès

contarè tus pasos ausentes

los medirè con mi dolor

quizà entonces la distancia

se quiebre

y un fragmento

te dibuje el nuevo cuerpo

el garabato de Paz

que te gusta como poema

la parafernalia del cine

es otra cosa

 

Intento entender porquè prefieres

a Spielberg y Del Toro

no son Burton

cuestionamos cada dìa

pero cuando te hayas ido

medirè  tu ausencia de memoria

y quizà entonces me llene de ti

en tus incontables pasos.

 

Beatriz Osornio Morales

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Palabras de Ceniza

Supongo que si de tiempo se trata, este el es tiempo donde existo.

Aunque podrìa ser la conciencia de ello lo que realmente persiste como tiempo.

Hace un momento estaba en ese tiempo.

Te decìa que hoy mis palabras huelen a hojarasca.

Abrì la puerta de atràs y recordè ese aroma olvidado,

sentì el crujir de mis palabras que se desmoronaban en el polvo,

y oì romperse el cuerpo del misterio.

Su aroma es el de las hojas quemadas, y no sè porquè

pensè en los petàlos de las rosas secas que he ido guardando

cada aniversario,

estàn sobre la mesita de las cartas.

 

Las palabras minerales sueñan con ser estrellas,

pero por el aroma sospecho que son cenizas a millones de años luz.

Lo que brilla es la luz milenaria de un tiempo sin memoria.

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.