Sobre Estar Enfermo

“cuando las luces de la salud se apagan, entonces, países inexplorados se desglosan”

Para los que no saben, Virginia Woolf fue una escritora, ensayista y editora británica, reconocida y respetada por su trascendencia literaria. Pero quizá pocos sepan que a lo largo de su vida padeció de tormentos físicos y mentales, desde su temprana juventud hasta su muerte, sin contar que sobrevivió la Primera Guerra Mundial y llegó a la Segunda. No obstante, por su carácter de guerrera fue capaz de sobrellevar sus padecimientos de forma productiva, para muestra este pequeño volumen, considerado por muchos uno de los trabajos más raros y desafiantes o retadores de su autoría.

En Sobre Estar Enfermo Virginia Woolf sorprende con una soltura que dado el tema pasaría por imaginativa. En lo personal, lo encuentro rico en figuras de pensamiento, expresadas con metáforas poéticas como la de que cada cuerpo es un bosque virgen. Otro de los elementos con los que deleita, es su particular ironía al momento de tratar ciertas cosas relacionadas con sus padecimientos, casi podría considerarse como humor negro, pero les aseguro que no fue el caso que llevaría a Virginia a escribir este pequeño estudio en sus momentos de enfermedad (que no fueron pocos). Uno la imagina postrada bajo el peso de fiebres extremas o padecimientos físicos o mentales inexpresables, tratando de confrontarlos con todas sus fuerzas, y hallando que necesitaría muchos caballos de fuerza y más para poder lograrlo. Su ejemplar carácter es de los que no entretienen el sentimiento de pena por sí mismos, así que optó por su talentosa habilidad expresiva, para tratar de explorar y desarrollar el pensamiento. Ella explora, cuestiona, expone y padece, pero padece con ironía y una extraña sabiduría que parece serle revelada en la cumbre de sus padecimientos.

En su intento por expresar oportunamente su experiencia encontró más limitaciones en el lenguaje, sí, pero también una nueva forma de escribir.

“Esas grandes guerras que el cuerpo sopesa con la mente de esclava, en la soledad del cuarto, contra el asalto de la fiebre o de la venida de la melancolía, están descuidadas. No hay razón para buscarle más allá, para ver estas cosas cuadradamente a la cara, se necesitaría el valor de un domador de leones, una robusta filosofía, una razón arraigada en las vísceras de la tierra. En lugar de eso, este monstruo, el cuerpo, este milagro, su dolor pronto nos hará replegárnos al misticismo, o elevarnos con rápidos golpes de ala a los raptos del trascendentalismo”

Para Virginia, no fue suficiente la certeza de su enfermedad, tuvo el valor de cuestionarla y explorarla, y al encontrarse con la limitación del lenguaje para hablar de la enfermedad, llegó a sugerir que de no haber dichas limitaciones, la enfermedad podría considerarse un buen tema literario, como lo son el amor, la batalla, los celos. “El público diría que una novela devota a la influenza carece de trama, se quejaría de que no hubiera amor en ella, equivocadamente sin embargo, pues la enfermedad frecuentemente se disfraza con los mismos trucos raros

En esta edición en inglés de “Paris Press” se incluye también “Notas de los cuartos del enfermo” escrito por Julia Stephen, la madre de Virginia Woolf, quien fuera hija de un medico profesional, y quien más tarde ejerciera como enfermera. Así que el talento de Virginia tiene como precedente, el de sus padres, pues hay que recordar que su padre Leslie Stephen fue también un escritor renombrado en su tiempo.

Las notas de Julia Stephen están escritas de manera directa y clara, podría decirse que fueron escritas con la finalidad de ser útiles en el ámbito medico y clínico (esto lo supongo).

Así que en este volumen conversan dos estilos distintos, dos mujeres en su momento influyentes y hasta la fecha ejemplares. Se aprecian dos puntos de vista tan diferentes, que quizá más de uno los encuentre contradictorios, pues uno es desde el punto de vista del que padece la enfermedad, y otro, es la perspectiva del que está sano y quiere ayudar a sanar. Un buen libro sin duda, un diálogo entre madre e hija.

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Beatriz Osornio Morales

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Neil Gaiman y Fahrenheit 451

¿Qué pasaría si tú te permitieras  pensar cualquier cosa, es decir, cualquier cosa?

Algo opuesto a la realidad, supongo…¿no necesariamente?

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En un discurso Neil Gaiman habla sobre Ray Bradbury, específicamente habla sobre su libro Fahrenheit 451. Dijo sobre éste, que al parecer Ray se había hecho la pregunta mágica “¿ Y…si? sobre el papel que juegan hoy en día los miembros del departamento de bomberos. La pregunta de Ray Bradbury que comenzó la  aventura del maravilloso libro, cuyas imágenes aún tengo frescas en la memoria, según Gaiman fue ¿Y si en nuestra sociedad el departamento de bomberos en lugar de apagar fuego, hiciera fuego quemando los libros, cómo sería el mundo?

De esa forma, Ray Bradbury construyó un mundo distópico en el futuro, contado en tiempo presente para responder a la pregunta que lo origina, aquí la tecnología juega un papel fundamental y de primer plano en el modo de vida de la sociedad norteamerica. Los libros son prohibidos así que existe una flotilla o comando de fuerzas especiales dedicados a decomisar libros e incendiar los lugares donde se posean, inclusive una de sus tareas es la persecución de aquellos de quienes se sospecha la posesión de libros. Es un mundo sombrío, con un lúgubre olor a humo y secretos. Está narrado en una exquisita forma metafórica. A mí me encantó ese libro cuando lo leí hace unos tres años por lo menos.

Mientras leía el discurso de Gaiman, me vino a la mente que veces a uno se le hace escandaloso permitirse pensar cualquier cosa, pero si Ray Bradbury no se hubiese permitido hacer una pregunta escandalosa sobre los bomberos que son vistos como héroes en USA, o sobre lo que ocurriría si los libros fueran reemplazados por la tecnología,  Fahrenheit 451 quizá no existiría. El título es un tanto hermético y para muchos, pasa como un enigma inadvertido, pero es una referencia al grado de temperatura en que el papel arde, hay cierta genialidad en este trabajo literario.

El discurso de Gaiman viene incluído en una colección de textos, donde amenamente nos da un punto de vista sobre variados temas de importancia artística, el libro se titula precisamente “ El Punto de Vista desde el Asiento Barato” Me llamó la atención no solo el título algo descreditado, sino que me gustan las novelas de Gaiman y no se diga las de Ray Bradbury, y qué mejor estímulo que encontrar a Gaiman hablando sobre un trabajo de Bradbury. Leí solamente ese discurso sobre Fahrenheit 451 que descubrí en el índice del libro. El autor no se ahonda mucho en el tema, pero con el sentido del humor que le caracteriza, Neil Gaiman me convenció de leer el resto del libro en cuanto le ponga la mano encima.

Permitirte pensar cualquier cosa no necesariamente significa que tenga que ser opuesto a la realidad, puede que se trate solamente de imaginar distintas posibilidades de la misma, esa es una de mis tácticas para escribir poesía, pero puede aplicarse a cualquier acto creativo, ¿no?.

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

Excusas de la Razón

 

Las razones no siempre explican algo erróneo ni lo justifican, mucho menos lo solucionan. En ocasiones las razones son excusas.

Tantas situaciones particulares y yo me encuentro dilapidando el embrollo de preguntas y encrucijadas,  propias y ajenas.

Ahora que en México se ha puesto de moda escribir del narcotráfico, o más bien, de los carteles,  la guerra y sus secuelas, muchos nos preguntamos  ¿Para qué escribir, detendrá eso la brutalidad de los sicarios, o arrimará leña al fuego de la inseguridad?

Para entender, dicen. Pero entender una realidad no siempre cambia algo.

El negocio del narcotráfico difícilmente será afectado porque el resto de los individuos entiendan las razones de los sicarios. Como ejemplo pondremos el tema de la corrupción en México,  se ha estudiado en las últimas décadas hasta el cansancio, y no se ha podido encontrar solución, ni  con cambio de presidente del mismo partido, ni con el cambio de partido como cabeza del poder ejecutivo, ni con marchas forzadas o pacíficas de sindicatos de trabajadores y movimientos estudiantiles. Se le exige al Presidente que haya justicia. Un solo individuo no puede mover  el monstruo del congreso. Si acaso el presidente propone un cambio o una ley nueva, ellos se encargarán de que los intereses del Sistema no se vean afectados al asumirla, de lo contrario se rechazará ¿Pero cuáles son los intereses del Sistema? Los intereses del Sistema deberían ser los intereses de los ciudadanos mexicanos, pero todos y cada uno de ellos, no sólo los de la burocracia. El Presidente terminará aceptando las imposiciones del congreso.  El poder ejecutivo y el Judicial están bajo la sombra de los Senadores y Diputados como salvaguardas del Sistema y la Constitución, disque para que no haya abuso de poder. Aún así, el presidente nunca es una perita en dulce.

Se necesita un Sistema político menos elitista.

Así que entender es, si acaso, una parte del proceso de cambio, pero se necesita una acción para efectivamente iniciar el cambio. Es por la acción que el individuo realmente influye en la realidad de su entorno.

Ocasionalmente, he sentido que la palabra tiene un poder parecido al de una acción. Con palabras pueden hacerse saber las emociones y los pensamientos de los individuos de un país, también pueden hacerse y establecer  reformas en la Constitución. Y es por medio de palabras que llegamos a entender y a razonar la realidad individual y común.

Otras veces, como hoy, que ya nos parece normal ver en las noticias y en los diarios,  todos los días reportajes a cerca de levantones, secuestros,  mutilaciones y asesinatos a lo largo de todo el país,  siento que la palabra se debilita y es ineficaz ante una realidad mezquina que sobreviene por encima de todo razonamiento. Y es entonces que nos preguntamos ¿Qué es la palabra? ¿Para qué hablar, escribir, pensar, entender, razonar, porqué todo? ¿Dónde está el poder de la palabra? ¿Lo han robado o nos ha abandonado? ¿La fuerza de la violencia “legal” funcionará? No está funcionando.  Así, las palabras ya no sirven más que para entretener el tiempo, su poder de acción se descubre limitado, la palabra de hoy paraliza.  Se quiere gritar y la palabra está débil, no se sabe con qué alimentarla para recobrar su fuerza. Y yo, sin embargo, me aferro a ella, como un naufrago en altamar se aferra a cualquier objeto sólido, a su recuerdo, y a su sueño de volver a pisar tierra firme.

De pronto, a mi voz debilitada, se unen otras voces, ininteligibles todavía, pero ya nos alcanza su ruido, ya se adivina su fuego interno.

 En medio de la tempestad, el naufrago  vislumbra un montículo a lo lejos. Su rostro irradia de felicidad, sus ojos se inundan y grita: ¡Tierra, Tierra, Tierra! Por ese grito, cualquier excusa es válida.

 

A todos los mexicanos en nuestro mes patrio,  les convocamos a no perder la esperanza en el cambio.

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

Sentirse A gusto en su Propia Piel

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Estos días he pensado en la disparidad del valor que se da al color de la piel en México. Ese falso valor está muy arraigado,  tanto que dirìa yo que reside en el ADN de la historia misma del país. Un ADN alterado drásticamente durante la colonización española.

Si bien antes de la colonización, existía la discriminación por clase social y económica, no existen indicios de la disparidad del valor por el color de piel.

Los españoles llegaron del oriente hechos uno con sus bestias (caballos), y los nativos que una vez habían sido abandonados por su dios principal Quetzatcoátl, el cual prometió regresar cuando el tiempo fuera propicio, y habiendo pensado los nativos que aquel arribo se trataba del ansiado regreso de su dios,  creyeron lo primero que les enseñaron los españoles, a menospreciar su identidad morena. Y no importa después de siglos que la colonia se haya independizado de sus colonizadores, el desprecio por lo moreno sigue controlando secretamente la escala de valores en la sociedad.

Basta que te dirijas a alguno con el adjetivo “moreno/a” para ser linchado verbalmente con acusaciones de racismo. Sin embargo, vas por la calle, entras a los mercados y se escuchan frases como “Pásele güerita” “Páse güero” “¿Qué va a llevar güerita” y nadie se ofende por ello, se toma con naturalidad. Así de disparejo y crónico es este  sistema de valoración.

Tras el reciente triunfo presidencial de Andrès López Obrador, al frente del nuevo partido o movimiento creado por él mismo y que llamó Morena,  Movimiento de Regeneración Nacional, el término morena no sé si fue utilizado con alguna secreta intencionalidad, pudo haberle llamado Partido de Regeneración Nacional sin alterar el concepto ni la ideología, o qué sé yo, y no contaban con que utilizar el término para referirse a los seguidores de morena, habría de ser inevitablemente morenos o morenistas,  y eso podría herir susceptibilidades, o a la mejor si contaban con esto y qué. Esto ha desenterrado un pasado discriminatorio en algunos, y todos los complejos de inferioridad han sido confirmados tras una ola de insultos de partidarios que se ofenden más por dicho calificativo que si los comparan con alguna élite nacionalista enconada y maliciosa en USA. A mí me pasó en carne propia. Me puse a comparar en alguna red social el extremismo (que en muchos casos raya en radicalismo) de los morenos con el nacionalismo de los seguidores de Trump, ni siquiera fue comparar a Lòpez Obrador con el actual mandatario en USA. Lo primero que pensaron es que me refería al color de su piel,  y vaya que no tardaron en aparecer los reclamos y el escarnio de ambos lados, pero se ofendieron más porque utilice el calificativo morenos que por la comparación. Nadie mencionó siquiera la para entonces no tan disparatada comparación, y en cambio sí sacamos involuntariamente una indeseable brutalidad. No puedo creerlo.

¿Será que aun nos sentimos inferiores ante el valor del individuo blanco por el simple hecho de ser morenos? y los blancos ¿Se sienten superiores por el simple hecho de serlo?

No existe auto desvaloraciòn más incomprensible y ridícula para mí. Voy a contarles otro dato curioso en mi experiencia personal.

Mi marido es inglès de nacimiento y cuando recién nos casamos vivimos como tres años en México. Yo trabajaba y él hacía las labores domésticas, incluyendo las compras de mercado a pesar de su limitado español. Al principio llegaba del mercado y me preguntaba a qué se refería  la gente cuando le decían güero “Páse güero” le decían en todos los puestos. Le comenté que quería decir rubio o blanco, y se sintió un poco víctima de racismo; así es, en otros lados no es aceptable dirigirse a las personas por su apariencia física. Entonces le aclaré que en mi país vergonzosamente el término güero no tiene una connotación ofensiva o de inferioridad,  sino de cariño o hasta de superioridad, depende del tono con que te lo digan, y se quedó un poco más perplejo-tranquilo, y no del todo convencido por todas las diferencias que se hacen entre las gentes: nacos, gringos, güeros, chaparros, gordos, pobres, ricos, viejos, etc. ¿No podemos describirnos màs amablemente?

Es posible que los blancos se sientan superiores simplemente por el reconocimiento  de los otros, pero somos nosotros los que seguimos fomentando dicha superioridad al ofendernos cuando nos dicen morenos, prietos, aunque sea entre nosotros mismos, pero  no cuando el adjetivo güero/a es utilizado. Y así, el racismo seguirá fermentando insanamente el ADN de la historia universal.

La belleza y el valor de una persona no radican en el color de la piel, sino en sus características y valores humanos. Hay personas bellísimas de distintos colores y sabores.

Aquí en USA, mucha gente blanca admira tanto la piel morena que le dan un súper valor de calidad saludable. Ellos quieren ser morenos, así que desde jóvenes se van a los laboratorios de bronceado artificial, donde no les queda más que una máscara blanca alrededor de los ojos y quizá las marcas de la ropa interior, pero ellos se siente orgullosos de su bronceado. También se exponen tanto al sol que tarde o temprano, les queda la piel achicharrada y llena de pecas; una piel blanca que se expone demasiado al sol o se amorena artificialmente  a menudo, no tarda en perder su vitalidad natural. ¿Porqué entonces desdeñar nuestra morenidad natural?

A mí me encanta la incandescencia del moreno natural, lo mismo que admiro una lúcida piel blanca en su blancura natural, o una vigorosa piel negra.

Aunque dicen que tarde o temprano el pasado se desentierra y es posible que sea cierto, el asunto de basar el valor de un ser humano en la característica del color de la piel, es un error que estaría mejor  enterrado para siempre en las profundidades cada vez más remotas de la historia, y no en las profundidades del pecho, ni bajo la bella piel negra, blanca, azúl, morena, roja, o morada, donde tarde o temprano e injustificadamente quizá algunas diferencias a veces duelen.

De la brutal desvalorización del racismo y discriminaciòn en Mèxico podemos seguir culpando a la Malinche o a los españoles, pero en realidad ella, una vez que se dio cuenta de que los españoles montados en caballo no eran Quetzalcoátl, que regresaba del  remoto abandono de años en el que dejó a su pueblo, aceptó e interpretó a los extranjeros (tenía el don de las lenguas) no porque ella despreciara su propia morenidad, sino que aprendió a valorar la existencia de otras razas, además le prometieron para todos un dios que no abandona jamás a su gente. Aquí se puede leer un poco màs sobre Malinche : https://etcetreadeluz.blogspot.com/2014/07/malinche.html

Lo cierto es que en la actualidad existe una amplia clasificación de valores en México. De hecho se ha hecho la pregunta para determinar si la venenosa discriminación en todas las denominaciones ofensivas que existen en México, es debido al racismo o al clasismo. La revista en español A+J nos explica en este video a grandes rasgos,  la dicotomía del clasismo y el racismo y el papel que los medios de comunicación juegan hoy en día en su existencia.

https://www.youtube.com/watch?v=mibZVZr-fr8

Martin Luther King Jr, dijo una vez: “Tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños un día vivan en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”

Es posible que ese sueño se haya soñado antes por siglos y siglos, pero sòlo Martin Luther King Jr. se atreviò a soñar en voz alta. Y quizà despuès de èl su sueño sigue siendo el sueño de muchos. Yo por mi parte, despuès de pensar y pensar en la discriminación y el racismo,  creo que todas las personas en México y cada país sobre la tierra, de cualquier color e identidad, tienen el derecho natural de por lo menos aspirar a sentirse a gusto en su propia piel sin ser juzgados.

 

Beatriz Osornio Morales. Julio, 2018. Imagen de la red.

 

Con Asirè y Roberto Bolaño

Luego de leer Los Perros Romànticos o  escuchar a Roberto Bolaño hablar de poesìa, queda la sensaciòn en las suaves paredes de la piel (que huyen en vano de la pudredùmbre), de salir y toparse con dicha poesìa,  no la lìrica de mujeres en el horizonte, o de rimas algodonadas, sino al bosquejo de la prosa, esa vieja que va en la misma combi que aquel que no posee un auto, o sea yo, esa poesìa  que se encuentra en los hospitales y supermercados, entre piràmides de frutas y chiles poblanos y batas mèdicas esperando en la lavanderìa; la musa màs hermosa que el sol, que lo acompaña a uno en la  patria y el exilio. El problema es que Roberto se nos adelantò en el camino; desenterrò a los troyanos para tomar un cafè. ¡Imàginense!

Estoy en eso…de  pronto me cae otro rayo en el pensamiento, donde queda un hoyo negro de orillas resbaladizas, si pones un pie,  el piso se pulveriza, te rascas en el pecho una repentina comezòn y te duele el derrumbe; confundes el miedo con adrenalina, tomas un espejo y sonrìes porque aun eres joven si te crecen barros en la cara, y asì, por pensamientos agujereados desaparecen momentàneamente Los Perros Romànticos.

Le reclamas al ocho que  nunca ensayaste lo suficiente un infinito irregular. Inexplicablemente extrañas hacer preguntas. Y solo tienes que darte cuenta que la inclinaciòn de tu caligrafìa, no es la misma que al principio de la pàgina. Te asalta la sensaciòn de una doble vida. La llamas Asirè.

Asirè pregunta. Dice que le encantan las preguntas, esos espacios vacìos que las preguntas dejan en el texto…¿Es la existencia? dice que…mejor dicho, pregunta si todo espacio vacìo es un deseo de ser llenado. ¿De què momento vienes? ¿Porquè no te paras un instante y miras a los ojos por lo menos una vez al dìa?

Otra vez siento que no sè nada, nunca sè cuando preguntas. Cada pregunta  rebana una puerta irregular en los instantes…entonces me callo para no caer en el juego, pero la maquinaria del tiempo sigue maquinando instantes, y  regresa Roberto Bolaño con su sensibilidad extraordinaria, urbana sensibilidad de niño perdido, dice que leyò poesìa desde pequeño, y que su poeta favorito es Nicanor Parra, yo jamàs he leìdo a Nicanor.

¿Porquè no has leìdo a Nicanor Parra?

Asirè, Asirè… es poco accesible en estas latitudes, ¿Sabes?

Yo no hago preguntas, me anticipo a responderlas. Nacì en las fronteras de lo real y la imaginaciòn,  eso es lo mìo. A veces cruzamos esas delgadas lìneas, ellas en mì y yo en ellas. No te sorprenda que digan que estoy loca, como Bolaño  a los veinte cuando perdiò un paìs y se encontrò un sueño. ¿Què es la locura Desirè?

El deseo màs grande es imposible de llenar, Asirè…Asirè. Sigue tus sueños, dice Bolaño.

 

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Beatriz Osornio  Morales, imagen de la red.

Mientras Agonizo de William Faulkner

“En un cuarto extraño tienes que vaciarte a ti mismo para dormir. Y antes de vaciarte para dormir ¿Què eres?”

Como era difìcil decidir si leer As l lay Dying de William Faulkner o Great Gastby de Scott Fitzgerald, decidì leer los dos libros alternadamente. Hace mucho que no hacìa eso y la verdad me sorprende lo bien que saliò.

Pues bien, mi sentido de organizaciòn que es escaso, me llevò a decidir que leerìa uno en la mañana y el otro por la tarde noche.

Esta mañana acabo de terminar de leer As l Lay Dying del autor norteamericano William Faulkner, quien naciera en New Albany, Mississippi el 25 de Septiembre de 1897. Muriò en Julio de 1962. Ganador del Nobel Price en 1949 asì como otros premios por su trabajo,  escrito en y sobre el sur norteamericano.

Resulta que al libro le han dado el tìtulo al español de Mientras Agonizo, màs fiel supongo a la traducciòn literal.  Ahora que ya hemos puesto las cartas sobre la mesa, dejenme comentarles sobre èsta excelente lectura, escrita segùn el escritor en unas seis semanas. Para  su desarrollo utiliza la tècnica del flujo de conciencia, donde no solo se hace hablar a los personajes como merolicos o tìteres, sino que se deja hablar a su conciencia, siendo estas voces las que iluminen  el panorama de la narrativa, en la voz propia (conciencia) de cada personaje.

No es un libro groseramente extenso en nùmero de pàginas, pero sus pàginas pueden ser extensas por la exposiciòn de esos tremendos mundos conscientes.

Cada personaje nos deja ver el mundo que en apariencia es el mismo de una forma distinta. Las introspecciones de Darl contienen dos aspectos de mi predilecciòn, como lo son la filosofìa de la vida, y la poesìa expuesta de una forma casi informe, lo cual no sorprenderà a los que sabìan que William Faulkner en sus inicios como escritor escribìa màs poesìa que narrativa.

“Y cuando ya estas vacìo para dormir ¿No eres? y cuando te llenas de sueño…nunca fuiste. Yo no sè lo que soy. No sè si soy o no. Jewel sabe que es porque no sabe que no sabe dònde es y dònde no. El no puede vaciarse para dormir porque no es lo que es, y es lo que no es.”

Darl y el resto de los personajes que son màs de diez, sopesan la msisiòn de adentrarnos en la realidad fìsica, asì como la cultura de un entorno costumbrista sureño.

Este libro me hizo recordar el estilo rulfiano no solo  por el uso del costumbrismo, sino por el flujo de conciencia. Esta tècnica es una suerte de trampa o de milagro, donde el escritor tiene que sumergirse en las profundidades del alma y la mente humana para distinguir entre la voz de un personaje y otro, tarea que bien puede dejarlo atascado allì, pero si logra salir airoso en el manejo de la tècnica, los resultados seràn magistrales.

La conciencia de Addie es quizà la màs cercana al inframundo hablante de Juan Rulfo. Pedro Pàramo y los personajes de Rulfo existen en ese mundo con cierta nostalgia por el mundo de los vivos, pero Addie no, ella se refiere al mundo de los vivos como un arduo entrenamiento para quedarse muertos.

“Apenas recordaba còmo mi padre solìa decir que la razòn de vivir, era alistarse para quedarse muertos mucho tiempo”

En la conciencia de Addie, las palabras no sirven para nada, no les cabe ni caben en lo que nombran, es un mundo de seres con una vida de motivos secretos y egoìstas.

“Asì que tome a Anse. Y cuando supe que tendrìa a Cash supe que vivir era terrible, y que eso serìa la respuesta para esto. Fue entonces que aprendì que las palabras no son buenas, que las palabras nunca caben, ni siquiera en lo que estàn tratando de decir. Cuando èl naciò supe que la maternidad fue inventada por alguien que tenìa que tener una palabra para eso, porque a las que tenìan hijos no les importaba si existìa una palabra para eso o no. Supe que el miedo fue inventado por alguien que nunca habìa tenido miedo, el orgullo por quien nunca tuvo orgullo.”

Antes de conocer la conciencia de Addie, es muy fàcil creer en el lado constructivo de las palabras, ese que al pronunciarlas nos construye en la mente ya sea una lìnea transversal que sirve como techo de donde se agarran las paredes de una casa, o ese huequito que llamamos hogar, y porquè no, de pronto empiezan a salirnos àrboles, automòviles, naves espaciales que llevan a otros mundos, nos salen estrellas de la boca. Y asì como dice el libro del Gènesis, que todo fue hecho por La Palabra.

Supongo que las palabras a veces tienen la necesidad no solo de construir sino que en ciertos momentos son derribo. Puede ser nuestro propio hermano, nuestra madre o padre,  no la causa sino el demoledor. En este libro, a veces son los mismos muertos que regresan a limpiar su desòrden  y sus mal hechuras.

“A veces no estoy tan seguro quien tiene el derecho de decir cuando un hombre està loco y cuando no. A veces pienso que ninguno de nosotros està completamente loco, como ninguno de nosotros està completamente cuerdo, hasta que el equilibrio de nosotros se altera y lo dice asì. Es como que, no es tanto lo que un cuate haga, sino la forma en que la mayorìa de gentes lo està mirando mientras lo hace.”

Mientras Agonizo es un libro de lectura indispensable, muy recomendable, el cual no conforme con haber pedido prestado en la biblioteca,  conseguirè como parte de mis lecturas de cabecera.

Texto y traducciòn de citas del inglès al español: Beatriz Osornio Morales.

Datos biogràficos corroborados en libro y Biography.Com

OSCURO BOSQUE

“Narrative cannot sustain formlessness any more than light can sustain darkness”

En este libro de Nicole Krauss, el lector puede encontrar fascinantes aseveraciones con sentido històrico bien utilizados como parte de la trama, no de modo informativo,  un elemento constante en el estilo de narrativa de esta escritora norteamericana.

Podemos identificar dos historias alternas que forman la espina dorsal del libro, èsta a su vez se puede ver en conjunto como una metàfora de la historia judeo Israelì, aunque serìa abusar del atrevimiento creo yo, pero juzgue por usted mismo.

Una de las historias, responde a la pregunta hipotètica ¿Y si Kafka no hubièse muerto cuando muriò, donde muriò de tuberculosis què habrìa sido de èl? obvio, el buen manejo de una narrativa que responde a esta pregunta, no hace la pregunta  sino que entra de lleno a crear una realidad posible en su respuesta, poniendo en duda lo que en la actualidad se sabe sobre ello. Este es un elemento que bien utilizado puede motivar extremadamente al lector a seguir leyendo, ademàs de que  provoca a investigar e informarse màs a fondo sobre el asunto.

Que la protagonista de esta historia sea una escritora norteamericana con raìces judìas, y Kafka un escritor nacido en Praga tambièn judìo  quizà no sea casualidad, por tanto aquì està ya sugerido el tono autobiogràfico. Nuestra protagonista viaja a Israel, Tel Aviv para ser exactos en busca de una historia que contar. Su intenciòn inicial era escribir algo sobre el Hotel Hilton el cual guarda recuerdos de su infancia. Sin embargo, el destino parece haber tenido otra historia preparada para ella.

A su arribo la protagonista conoce a un profesor de la universidad de Tel Aviv, quien dice haber leìdo todos sus libros,  y poco a poco la va introduciendo en una vida secreta de Kafka que el mundo desconoce, esto con el fin de proponerle algo inconcebible, cambiar el conocimiento de un hecho històrico con referencia a la muerte del famoso escritor.

La otra historia soporte del libro, es la de un abogado de renombre fundador de una importante firma en New York. Despuès de una vida exitosa renuncia de pronto a la firma y comienza a deshacerse de sus bienes materiales,  al divorciarse de su esposa de muchos años, con la cual tuvo dos hijas, decide viajar a Tel Aviv.

La noche anterior a su viaje, en la salida de un club nocturno donde espera que le entreguen su abrigo, el cual misteriosamente ha desaparecido,  conoce a un rabino que le revela algo que èl considera realmente ridìculo.

El rabino, que la noche anterior le revelara en aquel instante fortuito,  que la procedencia de su nombre se remonta a la estirpe del mismìsimo Rey David, viaja en el mismo aviòn que èl.

La trama comienza asì y se desenvuelve con el abogado tratando al principio de zafarse de la presencia del rabino, y tratando con un ahìnco excesivo de recuperar su abrigo, el cual contenìa en uno de los bolsillo su mòvil. ¿Quièn no habrìa hecho lo mismo?

De aquì para allà y de allà para acà, con sus giros sorpresivos, estas dos historias alternas se van desglosando,  entre la tensiòn de una y de otra, el lector a ratos se pregunta si los personajes tienen relaciòn alguna, pues se deja apenas sugerido y esto es tambièn una de las mejores cosas de la trama, o acaso se estàn leyendo dos libros al mismo tiempo.

Lo que sì queda claro es que ambos personajes principales se confrontan en algùn momento al oscuro bosque de la historia israelì, donde Kafka y el Rey David son tambièn  personajes principales.

No queda claro si las dos historias alternas suceden en el mismo nivel de un tiempo presente, pero el efecto de paralelìsmo, asì como de sentido històrico,  son logros y talentos que hay que aplaudirle a Nicole Krauss, escritora tambièn de La Historia del Amor, en mi opiniòn uno de sus mejores trabajos literarios.

Los monòlogos que se presentan a menudo entre sus personajes, son realmente profundos por lo que el libro encaja de maravilla en el estilo de la novela moderna.

Les aseguro que en este libro donde se utiliza la metàfora de oscuro bosque para referirse a estas historias que suceden en medio del desierto, encontraràn sobrados detalles poèticos, como el de un perro sin nombre, la actitud de los ciudadanos de Tel Aviv, pequeñas percepciones de los judìos en el mundo,  por nombrar solo algunos.

Un buen libro.

 

“La narrativa no puede sostener lo informe màs que la luz puede sostener la oscuridad”

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

Como En Los Sueños

La Nàusea es sentirse estorbo en la eternidad del tiempo.

Supongo que es parecido  a esas pesadillas informes, cuyas caràcteristicas son imposibles de describir acertadamente. Pero son: 1). Mòviles. Es imposible detener su secuencia a menos que despertemos. 2). Su movimiento es extremo. Va del terror  de lo diminuto a la enormidad aplastante. Son bipolares, del profundo que jala, a la fuerza del infinito que hace desaparecer en la categorìa de las cantidades atòmicas. Lo profundo jala a un punto apenas perceptible pero agudo, nos convierte en centro. Lo contrario ocurre con la altitud donde ese punto central desaparece. ¿Te has sentido desaparecer, dejar de existir?

Existir es sentir la existencia, su dureza entre la solidez de lo demàs, no importa que no se pueda precisar con exactitud el principio, como en los sueños.  El terror nauseabundo es percibir la dureza y el extremo blando al mismo tiempo, ese ser gelatinoso que se posa en la cara, ese vivo escarlata que te devora, ese fluìdo incoloro que es la boca de la oscuridad, ese fètido aroma que carcome la nariz del sueño, ese sueño extremo que te deja sin respiraciòn, te saca el aire como se saca el aire intencionalmente a un globo inflado, ese frìo que te congela la circulaciòn y deja inmòvil el cuerpo, ese fuego que te lanza contra lo imposible, consumido, etèreo.

De niña solìa contraer fiebres màs o menos frecuentemente, de allì los delirios del terror nauseabundo.

Anoche soñè que me habìa salido un abceso atràs de una oreja, crecìa incontrolablemente con la sensaciòn de una presiòn insoportable. Yo lo palpaba con mis dedos y me aterraba sentir còmo crecìa, alargàndose como uno de esos globos largos con que los payasos forman perros y jirafas. En una de esas veces que lo palpaba, presione ligeramente. El absceso se reventò, salpicando una sustancia blancuzca  y viscoza. Yo entrè en pànico y sentì nàusea pensando que se me estuviera drenando el cerebro.

Afortunadamente, en medio del desatino sentì una presencia tratando de bloquear el  absceso para que dejara de salpicar. No la vi, pero porque la presencia me era familiar, mejor dicho su roce, supe que era mi madre tratàndo de aliviarme.

Este pastillaje  de sueños què ¿Son? ¿Soy?

¿Es, Soy, Es? Una pregunta, mil preguntas, quizà eso sea la nàusea existencial.

Los pilares azules de la noche son àrboles, insolentes biòsferas con las que Sartre desatinàba, mejor dicho, Antoine Roquetin. Dice que suelen dejarte callado, se pasan de listos, como los sueños.

Hoy en el Dìa Internacional del Libro, quise hablar de algùn libro en particular, esto no hace justicia a lo que podrìa derivarse de leer La Nàusea de Sartre, pero es apenas un humilde homenaje a esos momentos que pasè releyendo el libro en Febrero de este año. Claro que la alusiòn a Sartre tuvo que ser a mi manera porque todo se parece a su dueño, y porque uno sueña tambièn mientras lee. Espero que disfruten este entre sueño. Feliz Dìa Internacional del Libro

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de Marc Chagall.

 

Libertad Vs. Felicidad

Por mucho tiempo creí erròneamente que la felicidad era sinónimo de libertad y viceversa. En cada acto que realizara estaba mi búsqueda de libertad.
En retrospectiva, creo que desde que tengo uso de razón he vivido con la noción de actuar con libertad, y cuando eso pasa, tarde o temprano la libertad se alcanza, pero puede pasar que de tanto buscar, se quede uno acostumbrado a ello, y la libertad pasa desapercibida. El logro de la libertad no se da en un solo momento que podemos señalar, como decir “hoy”, “en este instante” he logrado ser libre. ¿Libre de qué o de quién? Podría afirmar que la libertad es la conciencia de sentirse libre.
He mencionado antes, en algún otro momento de letras, que para algunos filósofos la conciencia es sinónimo de libertad, entre ellos Jean Paul Sartre y algunos otros del movimiento Existencialista, que buscaron en su tiempo alcanzar una conciencia capaz de entenderse como individuos dentro de una sociedad. El autoconocimiento (conciencia de si mismo) ayudaría a ejercer en cada elección, en cada acción responsable, el elemento de la libertad. “Me las arreglé para mantener la mente en paz, siendo cuidadoso de nunca excluir completamente la libertad que exalta, ni la necesidad que justifica.” señala Sartre  en la página 172 de su autobiografía “La Palabra”
Alguna vez una amiga mía sugirió que yo parecía ser muy libre en mis elecciones y decisiones. En las circunstancias personales por las que atravesaba entonces, recuerdo que le respondí que yo no me sentía libre; yo esperaba que al ser libre, tendría que sentirme el ser más feliz sobre la tierra y no era asì. Soy feliz en cuanto a que soy consciente de mi capacidad para experimentar la felicidad, pero al parecer los humanos no estamos hechos para la felicidad permanente, ahora entiendo.
El balance actual de esta incursión en el pensamiento, indica que la felicidad es aun parte de esa busqueda que nos lleva a ejercitar la libertad, el momento esperado, la eternidad del instante, pero hasta entonces, la felicidad seguirá siendo lo más buscado, ante todo, lo más utópico de la vida. Admito que en mi vida, lo más esencial sigue siendo la libertad y la conciencia.
B.O.M, imagen de la red.