Mientras Agonizo de William Faulkner

“En un cuarto extraño tienes que vaciarte a ti mismo para dormir. Y antes de vaciarte para dormir ¿Què eres?”

Como era difìcil decidir si leer As l lay Dying de William Faulkner o Great Gastby de Scott Fitzgerald, decidì leer los dos libros alternadamente. Hace mucho que no hacìa eso y la verdad me sorprende lo bien que saliò.

Pues bien, mi sentido de organizaciòn que es escaso, me llevò a decidir que leerìa uno en la mañana y el otro por la tarde noche.

Esta mañana acabo de terminar de leer As l Lay Dying del autor norteamericano William Faulkner, quien naciera en New Albany, Mississippi el 25 de Septiembre de 1897. Muriò en Julio de 1962. Ganador del Nobel Price en 1949 asì como otros premios por su trabajo,  escrito en y sobre el sur norteamericano.

Resulta que al libro le han dado el tìtulo al español de Mientras Agonizo, màs fiel supongo a la traducciòn literal.  Ahora que ya hemos puesto las cartas sobre la mesa, dejenme comentarles sobre èsta excelente lectura, escrita segùn el escritor en unas seis semanas. Para  su desarrollo utiliza la tècnica del flujo de conciencia, donde no solo se hace hablar a los personajes como merolicos o tìteres, sino que se deja hablar a su conciencia, siendo estas voces las que iluminen  el panorama de la narrativa, en la voz propia (conciencia) de cada personaje.

No es un libro groseramente extenso en nùmero de pàginas, pero sus pàginas pueden ser extensas por la exposiciòn de esos tremendos mundos conscientes.

Cada personaje nos deja ver el mundo que en apariencia es el mismo de una forma distinta. Las introspecciones de Darl contienen dos aspectos de mi predilecciòn, como lo son la filosofìa de la vida, y la poesìa expuesta de una forma casi informe, lo cual no sorprenderà a los que sabìan que William Faulkner en sus inicios como escritor escribìa màs poesìa que narrativa.

“Y cuando ya estas vacìo para dormir ¿No eres? y cuando te llenas de sueño…nunca fuiste. Yo no sè lo que soy. No sè si soy o no. Jewel sabe que es porque no sabe que no sabe dònde es y dònde no. El no puede vaciarse para dormir porque no es lo que es, y es lo que no es.”

Darl y el resto de los personajes que son màs de diez, sopesan la msisiòn de adentrarnos en la realidad fìsica, asì como la cultura de un entorno costumbrista sureño.

Este libro me hizo recordar el estilo rulfiano no solo  por el uso del costumbrismo, sino por el flujo de conciencia. Esta tècnica es una suerte de trampa o de milagro, donde el escritor tiene que sumergirse en las profundidades del alma y la mente humana para distinguir entre la voz de un personaje y otro, tarea que bien puede dejarlo atascado allì, pero si logra salir airoso en el manejo de la tècnica, los resultados seràn magistrales.

La conciencia de Addie es quizà la màs cercana al inframundo hablante de Juan Rulfo. Pedro Pàramo y los personajes de Rulfo existen en ese mundo con cierta nostalgia por el mundo de los vivos, pero Addie no, ella se refiere al mundo de los vivos como un arduo entrenamiento para quedarse muertos.

“Apenas recordaba còmo mi padre solìa decir que la razòn de vivir, era alistarse para quedarse muertos mucho tiempo”

En la conciencia de Addie, las palabras no sirven para nada, no les cabe ni caben en lo que nombran, es un mundo de seres con una vida de motivos secretos y egoìstas.

“Asì que tome a Anse. Y cuando supe que tendrìa a Cash supe que vivir era terrible, y que eso serìa la respuesta para esto. Fue entonces que aprendì que las palabras no son buenas, que las palabras nunca caben, ni siquiera en lo que estàn tratando de decir. Cuando èl naciò supe que la maternidad fue inventada por alguien que tenìa que tener una palabra para eso, porque a las que tenìan hijos no les importaba si existìa una palabra para eso o no. Supe que el miedo fue inventado por alguien que nunca habìa tenido miedo, el orgullo por quien nunca tuvo orgullo.”

Antes de conocer la conciencia de Addie, es muy fàcil creer en el lado constructivo de las palabras, ese que al pronunciarlas nos construye en la mente ya sea una lìnea transversal que sirve como techo de donde se agarran las paredes de una casa, o ese huequito que llamamos hogar, y porquè no, de pronto empiezan a salirnos àrboles, automòviles, naves espaciales que llevan a otros mundos, nos salen estrellas de la boca. Y asì como dice el libro del Gènesis, que todo fue hecho por La Palabra.

Supongo que las palabras a veces tienen la necesidad no solo de construir sino que en ciertos momentos son derribo. Puede ser nuestro propio hermano, nuestra madre o padre,  no la causa sino el demoledor. En este libro, a veces son los mismos muertos que regresan a limpiar su desòrden  y sus mal hechuras.

“A veces no estoy tan seguro quien tiene el derecho de decir cuando un hombre està loco y cuando no. A veces pienso que ninguno de nosotros està completamente loco, como ninguno de nosotros està completamente cuerdo, hasta que el equilibrio de nosotros se altera y lo dice asì. Es como que, no es tanto lo que un cuate haga, sino la forma en que la mayorìa de gentes lo està mirando mientras lo hace.”

Mientras Agonizo es un libro de lectura indispensable, muy recomendable, el cual no conforme con haber pedido prestado en la biblioteca,  conseguirè como parte de mis lecturas de cabecera.

Texto y traducciòn de citas del inglès al español: Beatriz Osornio Morales.

Datos biogràficos corroborados en libro y Biography.Com

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OSCURO BOSQUE

“Narrative cannot sustain formlessness any more than light can sustain darkness”

En este libro de Nicole Krauss, el lector puede encontrar fascinantes aseveraciones con sentido històrico bien utilizados como parte de la trama, no de modo informativo,  un elemento constante en el estilo de narrativa de esta escritora norteamericana.

Podemos identificar dos historias alternas que forman la espina dorsal del libro, èsta a su vez se puede ver en conjunto como una metàfora de la historia judeo Israelì, aunque serìa abusar del atrevimiento creo yo, pero juzgue por usted mismo.

Una de las historias, responde a la pregunta hipotètica ¿Y si Kafka no hubièse muerto cuando muriò, donde muriò de tuberculosis què habrìa sido de èl? obvio, el buen manejo de una narrativa que responde a esta pregunta, no hace la pregunta  sino que entra de lleno a crear una realidad posible en su respuesta, poniendo en duda lo que en la actualidad se sabe sobre ello. Este es un elemento que bien utilizado puede motivar extremadamente al lector a seguir leyendo, ademàs de que  provoca a investigar e informarse màs a fondo sobre el asunto.

Que la protagonista de esta historia sea una escritora norteamericana con raìces judìas, y Kafka un escritor nacido en Praga tambièn judìo  quizà no sea casualidad, por tanto aquì està ya sugerido el tono autobiogràfico. Nuestra protagonista viaja a Israel, Tel Aviv para ser exactos en busca de una historia que contar. Su intenciòn inicial era escribir algo sobre el Hotel Hilton el cual guarda recuerdos de su infancia. Sin embargo, el destino parece haber tenido otra historia preparada para ella.

A su arribo la protagonista conoce a un profesor de la universidad de Tel Aviv, quien dice haber leìdo todos sus libros,  y poco a poco la va introduciendo en una vida secreta de Kafka que el mundo desconoce, esto con el fin de proponerle algo inconcebible, cambiar el conocimiento de un hecho històrico con referencia a la muerte del famoso escritor.

La otra historia soporte del libro, es la de un abogado de renombre fundador de una importante firma en New York. Despuès de una vida exitosa renuncia de pronto a la firma y comienza a deshacerse de sus bienes materiales,  al divorciarse de su esposa de muchos años, con la cual tuvo dos hijas, decide viajar a Tel Aviv.

La noche anterior a su viaje, en la salida de un club nocturno donde espera que le entreguen su abrigo, el cual misteriosamente ha desaparecido,  conoce a un rabino que le revela algo que èl considera realmente ridìculo.

El rabino, que la noche anterior le revelara en aquel instante fortuito,  que la procedencia de su nombre se remonta a la estirpe del mismìsimo Rey David, viaja en el mismo aviòn que èl.

La trama comienza asì y se desenvuelve con el abogado tratando al principio de zafarse de la presencia del rabino, y tratando con un ahìnco excesivo de recuperar su abrigo, el cual contenìa en uno de los bolsillo su mòvil. ¿Quièn no habrìa hecho lo mismo?

De aquì para allà y de allà para acà, con sus giros sorpresivos, estas dos historias alternas se van desglosando,  entre la tensiòn de una y de otra, el lector a ratos se pregunta si los personajes tienen relaciòn alguna, pues se deja apenas sugerido y esto es tambièn una de las mejores cosas de la trama, o acaso se estàn leyendo dos libros al mismo tiempo.

Lo que sì queda claro es que ambos personajes principales se confrontan en algùn momento al oscuro bosque de la historia israelì, donde Kafka y el Rey David son tambièn  personajes principales.

No queda claro si las dos historias alternas suceden en el mismo nivel de un tiempo presente, pero el efecto de paralelìsmo, asì como de sentido històrico,  son logros y talentos que hay que aplaudirle a Nicole Krauss, escritora tambièn de La Historia del Amor, en mi opiniòn uno de sus mejores trabajos literarios.

Los monòlogos que se presentan a menudo entre sus personajes, son realmente profundos por lo que el libro encaja de maravilla en el estilo de la novela moderna.

Les aseguro que en este libro donde se utiliza la metàfora de oscuro bosque para referirse a estas historias que suceden en medio del desierto, encontraràn sobrados detalles poèticos, como el de un perro sin nombre, la actitud de los ciudadanos de Tel Aviv, pequeñas percepciones de los judìos en el mundo,  por nombrar solo algunos.

Un buen libro.

 

“La narrativa no puede sostener lo informe màs que la luz puede sostener la oscuridad”

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

 

Como En Los Sueños

La Nàusea es sentirse estorbo en la eternidad del tiempo.

Supongo que es parecido  a esas pesadillas informes, cuyas caràcteristicas son imposibles de describir acertadamente. Pero son: 1). Mòviles. Es imposible detener su secuencia a menos que despertemos. 2). Su movimiento es extremo. Va del terror  de lo diminuto a la enormidad aplastante. Son bipolares, del profundo que jala, a la fuerza del infinito que hace desaparecer en la categorìa de las cantidades atòmicas. Lo profundo jala a un punto apenas perceptible pero agudo, nos convierte en centro. Lo contrario ocurre con la altitud donde ese punto central desaparece. ¿Te has sentido desaparecer, dejar de existir?

Existir es sentir la existencia, su dureza entre la solidez de lo demàs, no importa que no se pueda precisar con exactitud el principio, como en los sueños.  El terror nauseabundo es percibir la dureza y el extremo blando al mismo tiempo, ese ser gelatinoso que se posa en la cara, ese vivo escarlata que te devora, ese fluìdo incoloro que es la boca de la oscuridad, ese fètido aroma que carcome la nariz del sueño, ese sueño extremo que te deja sin respiraciòn, te saca el aire como se saca el aire intencionalmente a un globo inflado, ese frìo que te congela la circulaciòn y deja inmòvil el cuerpo, ese fuego que te lanza contra lo imposible, consumido, etèreo.

De niña solìa contraer fiebres màs o menos frecuentemente, de allì los delirios del terror nauseabundo.

Anoche soñè que me habìa salido un abceso atràs de una oreja, crecìa incontrolablemente con la sensaciòn de una presiòn insoportable. Yo lo palpaba con mis dedos y me aterraba sentir còmo crecìa, alargàndose como uno de esos globos largos con que los payasos forman perros y jirafas. En una de esas veces que lo palpaba, presione ligeramente. El absceso se reventò, salpicando una sustancia blancuzca  y viscoza. Yo entrè en pànico y sentì nàusea pensando que se me estuviera drenando el cerebro.

Afortunadamente, en medio del desatino sentì una presencia tratando de bloquear el  absceso para que dejara de salpicar. No la vi, pero porque la presencia me era familiar, mejor dicho su roce, supe que era mi madre tratàndo de aliviarme.

Este pastillaje  de sueños què ¿Son? ¿Soy?

¿Es, Soy, Es? Una pregunta, mil preguntas, quizà eso sea la nàusea existencial.

Los pilares azules de la noche son àrboles, insolentes biòsferas con las que Sartre desatinàba, mejor dicho, Antoine Roquetin. Dice que suelen dejarte callado, se pasan de listos, como los sueños.

Hoy en el Dìa Internacional del Libro, quise hablar de algùn libro en particular, esto no hace justicia a lo que podrìa derivarse de leer La Nàusea de Sartre, pero es apenas un humilde homenaje a esos momentos que pasè releyendo el libro en Febrero de este año. Claro que la alusiòn a Sartre tuvo que ser a mi manera porque todo se parece a su dueño, y porque uno sueña tambièn mientras lee. Espero que disfruten este entre sueño. Feliz Dìa Internacional del Libro

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de Marc Chagall.

 

Libertad Vs. Felicidad

Por mucho tiempo creí erròneamente que la felicidad era sinónimo de libertad y viceversa. En cada acto que realizara estaba mi búsqueda de libertad.
En retrospectiva, creo que desde que tengo uso de razón he vivido con la noción de actuar con libertad, y cuando eso pasa, tarde o temprano la libertad se alcanza, pero puede pasar que de tanto buscar, se quede uno acostumbrado a ello, y la libertad pasa desapercibida. El logro de la libertad no se da en un solo momento que podemos señalar, como decir “hoy”, “en este instante” he logrado ser libre. ¿Libre de qué o de quién? Podría afirmar que la libertad es la conciencia de sentirse libre.
He mencionado antes, en algún otro momento de letras, que para algunos filósofos la conciencia es sinónimo de libertad, entre ellos Jean Paul Sartre y algunos otros del movimiento Existencialista, que buscaron en su tiempo alcanzar una conciencia capaz de entenderse como individuos dentro de una sociedad. El autoconocimiento (conciencia de si mismo) ayudaría a ejercer en cada elección, en cada acción responsable, el elemento de la libertad. “Me las arreglé para mantener la mente en paz, siendo cuidadoso de nunca excluir completamente la libertad que exalta, ni la necesidad que justifica.” señala Sartre  en la página 172 de su autobiografía “La Palabra”
Alguna vez una amiga mía sugirió que yo parecía ser muy libre en mis elecciones y decisiones. En las circunstancias personales por las que atravesaba entonces, recuerdo que le respondí que yo no me sentía libre; yo esperaba que al ser libre, tendría que sentirme el ser más feliz sobre la tierra y no era asì. Soy feliz en cuanto a que soy consciente de mi capacidad para experimentar la felicidad, pero al parecer los humanos no estamos hechos para la felicidad permanente, ahora entiendo.
El balance actual de esta incursión en el pensamiento, indica que la felicidad es aun parte de esa busqueda que nos lleva a ejercitar la libertad, el momento esperado, la eternidad del instante, pero hasta entonces, la felicidad seguirá siendo lo más buscado, ante todo, lo más utópico de la vida. Admito que en mi vida, lo más esencial sigue siendo la libertad y la conciencia.
B.O.M, imagen de la red.

El Otro Einstein

Como a mediados de Julio leì una nueva novela (para mì era nueva) “The Other Einstein” de la autora americana que firma como Marie Benedict. Solo tomò unas 30 pàginas para encontrarme comprometida con la trama.

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La historia està narrada por el personaje de Mileva “Mitza” Maric Einstein, una jòven fìsico matemàtica serbia que estudiara en el Politècnico de Matemàticas de Zurich, Suiza, al mismo tiempo que el conocido Albert Einstein.

Tras haber roto moldes en su natal Serbia, donde la ùnica expectativa que existìa para las mujeres era la del matrimonio y la maternidad, e ignorando esas expectativas, se enlista en el campo de la fìsica, un àrea entonces dominada por los hombres, y logra convertirse en una promesa intelectual. Su gran potencial logrò el respeto de sus contemporàneos en la universidad, incluyendo el amor de Einstein con quien contraerìa matrimonio en momentos crìticos de su carrera.

La novela està escrita en forma de diario, por tanto tiene el encanto de desenvolverse en primera persona.

El libro da comienzo con un breve pròlogo de apenas dos pàrrafos narrados por la propia Mileva Maric Einstein.

“Agosto 4, 1948

62 Huttenstrasse, Zurich, Switzerland.

Se acerca el final. Siento que se acerca como una oscura y seductora sombra que extinguirà la luz que me queda. En estos momentos miro hacia atràs.

¿Còmo extravìe mi camino, còmo perdì a Lieserl? (Lieserl fue su primera hija)

La oscuridad se apresura. En los pocos momentos que me quedan, como un arqueològo meticuloso, escarbo el pasado en busca de respuestas. Espero aprender, como sugerì hace mucho, si el tiempo es verdaderamente relativo.”

Firma Mileva Maric Einstein.

De allì parte la narraciòn en retrospectiva, utilizando fechas y flashbacks como los elementos principales de la forma de esta particular obra.

El padre de Mileva fue de gran influencia en su amor por la ciencia desde temprana edad. Meleva recuerda que a los 7 años ella ya discutìa los tratàdos de Newton con su padre:

“Papà y yo discutìamos los tratados de Newton sobre la fuerza de los objetos en movimiento, y las variables que los afectan -màs sencillamente- ¿Porquè los objetos se mueven de la forma que lo hacen. Newton me intrigaba porque sospechaba que podrìa ayudarme a entender porquè mi pierna se arrastraba, mientras las piernas de los otros niños, brincotèaban ligeramente por las calles”

Mileva naciò con una pierna irregular, cojera o deformaciòn de nacimiento. Creciò con ella y con la bùsqueda de una explicaciòn matemàtica universal sobre las cosas.

En la universidad, los compañeros y maestros que al principio la tomaban a la ligera o la ignoraban, incluso aquellos que intentaron hacerle la vida difìcil por el simple hecho de ser mujer, con el tiempo acudìan a consultar las teorìas màs serias y respetables de su tiempo. El propio Einstein acudìa a consultar teorìas fundamentales sobre la relatividad. Quizà de allì surja la especulaciòn sobre quièn es el verdadero autor de la teorìa y los principios de la relatividad.

Con todas sus dificultades, aciertos y desaciertos, encontramos que esta novela con un personaje adelantado a su tiempo, es muy de nuestro tiempo. Muchos  puede que se sientan identificados e inspirados con este libro hoy en dìa, en especial las mujeres, quienes sin duda nos sentirèmos aludidas en màs de una ocasiòn.

En cuanto a Albert Einstein, aquì se llega a conocer aspectos que quizà la mayorìa desconozca.

El libro cierra con un epìlogo igualmente fascinante al comienzo. Tratàndose de  personajes de tendencias matemàticas, traducirè aquì la parte que en mi opiniòn captura una de las formas como opera el pensamiento matemàtico.

“Agosto 4,1948

62 Huttensttasse, Zurich, Switzerland.

Todo mundo continùa en reposo o en movimiento en una lìnea recta,a menos que sea obligado a cambiar por fuerzas impuestas. Encuentro esta primera ley del movimiento hermosa y profunda, una elegante afirmaciòn de una de las verdades de Dios, descubiertas por el hombre. En mi juventud percibìa el principio como aplicable sòlo a los objetos; solo màs tarde me di cuenta que la gente opera tambièn de acuerdo a este principio. El camino de mi infancia, cientìfica-solitaria- continuaba en una lìnea recta hasta que actùo en ello una fuerza; Albert fue la fuerza que se imprimiò en mi camino recto.

La fuerza de Albert actuò en mi de acuerdo a la segunda ley del movimiento. Fuì jalada en su direcciòn, a su velocidad, y su fuerza se convirtiò en la mìa al tomar los roles de su amante,  madre de sus hijos, su esposa, y su secreto compañero cientìfico. Le permitì recortar todas las partes que no cabìan en su molde. Expandì otras para que èl realizara sus sueños, para èl mismo. Sufrì silenciosamente cuando mis deseos no eran los mismos que los suyos, como el sacrificio de mis propias ambiciones profesionales por su ascenso estelar, como renunciar a mi propia habilidad de mantener a Lieserl a mi lado.

Hasta que ya no pude tolerar màs la fuerza de Albert. La tercera ley del movimiento atinò, y ejercì una fuerza igual en magnitud y  en direcciòn opuesta a la suya. Recuperè el espacio que me pertenecìa, lo deje. Desde entonces he permanecìdo  inmòvil, desafiando todas las leyes del movimiento.”

El texto continùa dando particularidades sobre la relaciòn entre los dos genios. De esa manera creo que las matemàticas se sienten màs accesibles al pensamiento comùn o inexperto en el campo de la fìsica.

Es un libro con tema polèmico quizà, lo cierto es que seas hombre o mujer,  su lectura no te dejarà indiferente,  pues no es la primera vez que sea por lo que sea,  el potencial intelectual de una mujer se subleva ante otros aspectos de la vida.

“El Otro Einstein” revela a la mujer olvidada, cuya luz se perdiò en la enorme sombra de Einstein”

Texto y traducciòn de citas: Beatriz Osornio Morales, Hampton, Va. Julio, 2017

La Fascinaciòn del Sarcasmo

El Sarcasmo como expresiòn tiene algo de verdad, es cierto en cuanto a la parte que revela, pero tambièn cuenta con una parte que oculta o enmascara en su desazòn.

Nadie jamàs afirmò que el sarcasmo sea sinònimo de honestidad. Entònces ¿Porquè algunos utilizan frases sarcàsticas con la pretenciòn de estar siendo honestos o crìticos? Socialmente tampoco se considera una crìtica respetable si se utiliza con el solo hecho de herir.

Hace tiempo escuchè, no recuerdo dònde. O quizà leì en algùn  libro que mi memoria no recuerda, algo asì como que el sarcasmo era una expresiòn desesperada, sin determinaciòn, expresiòn a medias que se emite porque no se encontrò otro remedio, no se encontrò otra forma de decir algo que con el sarcasmo. Definiciòn que por las razones mencionadas, no me atrevo a presentar con las reglas debidas de una cita, me pareciò entòces un concepto amargado. Pero con forme uno alcanza madurez en la vida, se va dando cuenta de que en realidad, es una visiòn congruente y atinada, y que esa parte que se oculta en la frase irònica, es quizà lo que nos produce a los humanos una gran fascinaciòn, en muchos casos esa es la ùnica razòn de su uso. ¿Nos licìta esto a utilizar la ironìa, como omiciòn o sustituciòn de una explicaciòn? El sarcasmo es perfectamente usual y nadie te va a condenar por utilizar frases irònicas respecto a cualquier cosa. Al mismo tiempo que deja entrever apenas una postura moral respecto a cierto tema, dependiendo de su mordacidad ya sea para quejàrse, ridiculizar  o insultar.

En literatura se usa como la figura retòrica que emite una crìtica indirecta, pero hacièndose evidente y agudo a la vez un desacuerdo, aunque oculta las verdaderas motivaciones del desacuerdo a veces ridiculizando.

“El tèrmino proviene del latìn “sarcasmus” y este a su vez proviene del griego “sarkasmòs” que es una sustantivaciòn del verbo “zarkazein” el cual  significa morder los labios”(1)

No en balde se experimenta el sarcasmo como algo que tiene que decirse a como dè lugar, porque quizà ese  algo  muerde por dentro, nos muerde de las entrañas a la boca, tiene que decirse aun de forma indirecta y mordaz para morder los labios.

“El sarcasmo es personal, y su intento final es herir”(2)

Ya sea que se utilice como una forma de impotencia para expresar indirectamente las motivaciones de nuestro desacuerdo, o que se encuentre placer en ese juego agudo de esconder intencionalidades, el sarcasmo es una forma fascinante para los que encuentran en ese elemento una forma ilimitada de expresar desde los desacuerdos, el coraje, la frustraciòn, el dolor, la impotencia, y toda clase de emociones que algunos aprovechan hasta para hacer arte,  O que al emitir la frase hiriente, se disfrute de una sensaciòn de venganza emocional, el sarcasmo contiene en su miasma humano (los animales no usan sarcasmo) algo que atràe y que repele al mismo tiempo, eso es fascinante.

Se ha usado proverbialmente como: “la forma màs baja de humor pero la màs alta expresiòn de genio” (3)

El sarcasmo o ironìa se puede explotar como una forma creativa de expresiòn artìstica, de hecho la parodia es un referente que ejemplifica que la creatividad no tiene lìmites ni siquiera en los cànones morales de la sociedad.

 

1- wikipedia digital.

2- A handbook to literature. Un manual para literatura de C. Hugh Holman y William Harmon.

3- Wikipedia digital. Frase que se atribuye a Oscar Wilde pero en realidad se desconoce su origen.

 

Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

DIOSES AMERICANOS

 

“Solo tienes que agarrarlo en tu mente y es tuyo, para tomarlo de ti”

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De principio no estaba muy convencida de que disfrutaría este tipo de historia fantástica, desarrollandose primordialmente en un tiempo presente, con personajes contemporáneos como Shadow (Sombra) un reo que está por salir un poco antes de cumplir su condena por el crimen de robo que su esposa Laura y un grupo de amigos le instigaron a cometer. Una semana antes de la fecha fijada para su salida, Sombra es llamado ante el director de la cárcel, el cual le informa que saldrá de inmediato, debido a que recibieron noticias de la repentina muerte de Laura, su esposa. De allí se desenlazan una serie de encuentros y eventos de Sombra con extraños personajes que le van empujando a mundos suprahumanos.

Con su particular narrativa clarividente, Nail Gaiman, nos permite entrar facilmente en el mundo de este libro, donde es simple asociar a los personajes con la vida real. De tal modo que el lector es parte hasta de sus sueños, paseandose con naturalidad por esas delgadas líneas divisorias entre la realidad y ficción, entre la realidad y el sueño, entre el presente y el pasado, entre lo mundano y otros mundos, entre hombres y dioses.

“Una vida entera en oscuridad, rodeado de suciedad, fue lo que Sombra soñó su primera noche en la casa del lago. La vida de un niño, hace mucho tiempo, lejos, en una tierra al otro lado del océano, en las tierras donde sale el sol. Pero esta vida no contenía amaneceres, solo opacidad de día y ceguera de noche” (…) Recordó aquel momento y lo atesoró, así como recordar la dulzura del corazón de una col, el sabor a tarta de ciruelas, el crujir de las manzanas, la grasosa delicia de un pescado rostizado”
“Sombra abrió los ojos y se dio cuenta que tenía hambre y frío, estaba en un apartamento con una capa de hielo nublando el interior del vidrio de la ventana “su aliento congelado” pensó (sobre el niño del sueño) Trató de recordar su sueño, pero no se acordaba más que de la miseria y la oscuridad”

El tema de los sueños es un tema recurrente en American Gods, lo cual viene bien para aquellos que tengan ese tema entre sus intereses principales, seguro que American Gods es entonces más que una verde llanura para la ensoñación.

“Era un sueño y en los sueños, no se tienen opciones: Ya sea que no haya decisiones que tomar, o ya fueron tomadas por ti mucho antes de que comenzara el sueño”

Así se refiere el autor a los sueños, esas otras vidas que nos toca vivir.

El manejo de los diálogos es otro plus para esta novela contemporánea, escrita, mejor dicho, publicada en el año 2001.

Laura es un personaje fascinante porque tiene licencia al diálogo con Sombra después de morir, a quien ella metiera en problemas legales convenciendolo del robo que lo llevó a prisión, al parecer después de muerta sigue siendo una buena o mala influencia para Sombra, quien la ama a pesar de todo. Ella también ama a Sombra y lo protege en el submundo mejor muerta que viva:

“Oh, no he ido a Chicago en un buen, cachorro, me dirigía al sur. El frío me estaba amolando; pensarías que me vendría bien, pero es algo que tiene que ver con estar muerto, supongo. No se siente tanto el frío, se siente como una especie de… nada, y cuando estás muerto, pienso que la única cosa que da miedo es la nada”

En cuanto a los personajes, el mismo Sombra, tan enigmático es la espina vertebral de la narración, y su relación con los demás personajes forman un perfecto follaje en el árbol sagrado de las deidades, principalmente nórdicas, las cuales se vienen a encontrar en América (Norte) con antiguos dioses egipcios e indús, donde unidos se disputan la nueva tierra con los dioses emergentes. Según la novela, esta tierra es buena para los hombres pero no para los dioses.

Dioses Americanos es un libro excepcional, rico en personajes, la trama es juguetona, tiene sus giros inesperados en los momentos menos esperados. Sentido del humor es algo que no carece esta historia, pero es un humor corrosivo, con el cual Nail Gaiman hace honor a su herencia británica. Así nos muestra directa o indirectamente el concepto o la idea que tiene sobre la ficción.

“La ficción permite deslizarnos dentro de esas otras cabezas, esos otros lugares y ver através de otros ojos. Entonces, en el cuento, nos detenemos antes de morir, o morimos indirectamente, ilesos, y en el mundo más allá del cuento, damos vuelta a la página o cerramos el libro, y retomamos nuestras vidas”

La novela es ampliamente recomendable para aquellos interesados en los aspectos no solo de la ficción, sino en los temas del sueño, la muerte, la magia, la espiritualidad, y la estructura social moderna.

“El tesoro del sol esta en esos momentos en que el mundo hace un arcoiris, está en el momento del eclipse y la tormenta”

Texto y traducción de citas del inglés al español: Beatriz Osornio Morales

Me Tope con un Beat

 

“¿Big Sur le llaman a esta arena, a estas rocas, este arroyo?”

Un día que visité la biblioteca pública, de esas veces que buscas sin saber lo que quieres, buscas por buscar entre los pasillos silenciosos, y de pronto  gana el bullicio de los títulos, los libros, las portadas cuentan su propio historia. Recorres las letras del abecedario como calles llenas de tráfico que pueden llegar a aturdir. Intentas recordar algún escritor que comience con cada letra, solo reconoces unos cuantos, algunos los has leído, otros no te llaman la atención ahora. El caso es que llegas a la J y casulamente encuentras a James Joyce “Retrato de un Joven Artista” lo tomas. Sigues la ruta, allí está la K y.  entre libros más altos y más gordos que BIG SUR de Jack Kerouac, el tal Beat anuncia su nombre, te suena ¿Jack Kerouac del movimiento Beat?lo apartas. Más tarde encuentras en Big Sur, numerosas referencias a James Joyce, curioso.

 De entre los dos libros, escogí leer Big Sur de inmediato.

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 Jack Kerouac es un escritor norteamericano que nació en Massachusetts en 1922. Vivió gran parte de su vida en New York y San Francisco, así que en el libro existe la dicotomía de elementos urbanos y bucólicos a menudo en disputa. Jack  fue una de las figuras principales de la llamada Generación Beat. Escribió varios libros antes de Big Sur que le valieron el reconocimiento y fama en su tiempo. Entre ellos “On the Road”, el cual él reconoce como el principio de la fama que lo arrastrara a los excesos y abuso de las drogas, más marcadamente el alcohol.

 Big Sur está narrado en un tono confesional, por tanto no tiene pinta de ficción, si acaso un excelente manejo hiperbólico. En la trama Jack decide hacer un viaje del este al oeste, alojandose en una cabaña en Big Sur, California, que le prestara un amigo con el fin de recluirse una temporada en soledad, y tratar de recuperarse del alcoholismo crónico que venía sufriendo. Una especie de busqueda personal.

 Los primeros días encuentra que la soledad tiene sus propias voces, distintas a los rugidos de la ciudad. Descubre que le gustan los tonos del arroyo que da al mar, las voces de cada rama, allí, a veces la noche está hecha de murciélagos y eso no le incomoda. Lo que incomoda en una cabaña es el tiempo y la niebla, y bueno, una cosa que podría mejorar el presente es que la ventanas tuvieran maya anti moscas y anti mosquitos, así tendria la opción de mantenerlas abiertas en un día cálido, para que entre la luz.

 Como Jack escucha todo lo que encuentra a su paso, incluido el mar que está cerca, se puede decir que Big Sur es un libro auditivo en gran parte. Por su naturalidad narrativa es fácil creerle cuando describe cada sonido, cada sensación, cada idea, cada visión. Yo le creo cuando me enseña las voces de las olas como si distiguiera una de otra, el léxico del río es vasto, las voces de las moscas sumisas al frío, los murciélagos que hacen la noche, hay que creer todas esas maravillas que él a veces llamaba necedades. Pero también hay que creerle a Jack cuando sospecha de su propia locura. Entre los delirios de la adicción y la sobriedad de la abstinencia, escribió religiosamente, transcribió las voces del mar casi por obligación, porque según él, James Joyce ya no estaba, así que alguien tenía que hacerlo. “Y me siento allí, escuchando las olas hablar de un lado a otro en la arena, con distintos tonos de voz: ka bloom, kerplosh, crowsh, ¿Son cuerda los ángeles en todo el mar?” Por esos días su trabajo era escuchar, escuchar en la luz y en la oscuridad, escuchar hasta el hartazgo que lo haría volver aliviado a la cabaña.

 “De hecho siempre es tan maravilloso alejarse de eso, y regresar al bosque más humano, venir a la cabaña donde el fuego aun está rojo, y  ver la lámpara de bodhisattva, el vaso de helechos en la mesa, la caja de té de jazmin cerca, todo tan amable y humano después de ese diluvio allá afuera”

 La parte más difícil del libro es cuando cede a la debilidad de volver al círculo vicioso de la auto destrucción. Vuelve a la ciudad a encontrarse con amigos en cuya compañía no es fácil mantenerse sobrio, con todo lo difícil e insoportable que llega a ser la soledad de Big Sur al final de tres semanas, no se compara con el gran vacío que puede experimentarse con el conflicto de las relaciones humanas. Se convierte en el poeta que bebe hasta la inconciencia, hasta el delirio y las explosiones mentales que él describe así: “Primero las había visto en Peyote y mescalina, entonces yo habría dicho (cuando aun inoscente jugaba con las palabras) -Ah! La manifestación de la multiplicidad, de hecho puedes verla y no son solo palabras, (…) hasta que el alba finalmente llega, mi mente es solo una serie de explosiones que se hacen más estruendosas y más se multiplican en pedazos rotos, algunos de ellos grandes y orquestrales, luego, explosiones de arcoiris de sonido y vision mezclados.”

 Paradojicamente, el aislamiento puede ser tan extremo e insómnico, que empuja tarde o temprano   a buscar desesperadamente refugio en otro cuerpo humano que duerme en el piso.

 “Ahora que Biellie está dormida, tan quieta y pacífica, me pregunto si podré dormir junto a ella, abrazandola. Eso hago, gateo con mi ropa puesta, la cual me puse porque tengo miedo a enloquecer desnudo, o a no poder escapar de repente de todo, con mis zapatos. Ella se queja un poco en su sueño, y continúa durmiendo mientras la abrazo con estos ojos quietos y rígidos”

 Este párrafo es un ejemplo de las muchas alusiones a la muerte en el libro Big Sur, las cuales dan un tinte de necrómago, como sugiere de paso mi amigo Marco Antonio Regalado al respecto.

 En algún momento de delirios y paranoia, propiciados por la abstinencia en un alcoholico,  hasta las palabras que habrían sido su pasión llegan a convertirse en verdugos: “Las palabras que había estudiado toda mi vida, de pronto me han llegado con todas sus más serias y definitivas facturas. Nunca más seré el “poeta feliz” “cantando” “sobre la muerte” y aliados asuntos románticos”

 En la novela, entonces viene un final que yo consideraría feliz por tratarse de un despertar después de largas torturas físicas y mentales, y después de una siesta de gato, o ¿después de morir?  la interrogante apenas sugerida por las numerosas referencias a la muerte a lo largo de la narración.

 Al final del libro viene impreso el poema MAR que nació de todo el dolor de Jack en Big Sur, tras sus días en la cabaña. El poema también trae referencias a Joyce, así que asumo que fue una gran influencia en la carrera literaria de Jack Kerouac, y casulamente me tope con los dos el mismo día. Sobra decir que el poema tiene la musicalidad del mar, así como sus abismos que entierran tumbas. Su musicalidad consiste en el uso de lineas, frases entre el delirio ininteligible del mar, las palabras existentes, y sonidos inventados si no por el mar, por Jack Kerouac

 “Algúna  vez le he contado sobre el agua que se junta con el agua”

 

 

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

¿Cómo te Atreves a Elucidar Mrs. Dolloway? O Un Miercoles de Junio.

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Su único don era conocer a la gente casi por instinto, pensó mientras caminaba

 

Ahora puedo decir con certeza que a cada libro le llega su momento. Habíendo leído otros libros de Virginia Woolf, pospusé Mrs. Dolloway intencionalmente, aunque las razones no estaban claras para mi entonces. Finalmente decidí afrontalo y con deleite. Cosiderando que se trata de Virginia Woolf, pero no solamente Virginia Woolf la escritora, ensayista, pensadora universal en la que se ha convertido con el tiempo, sino la Ginia cercana a mi corazón, que se convierte todos los días en la mejor escritora que podía ser, las mismas razones quizá que la han hecho universal, desisto a la idea de hacer una reseña per se. Por unas cuantas afinidades, puntos de vista en a la forma creativa, lo menos que podría resultar de este intento, quizá sea una eulogía, no muy alagadora, espero.

Virginia se ha convertido en un punto de referencia para mí, pero… ¿Cómo te atreves a elucidar La Señora Dolloway? me dije y aquí está la pregunta al aire, sin categorizar el libro.

Puesto que estoy tratándo el libro desde una cercanía quizá peligrosa para una reseña objetiva, usted trate esto como una experiencia de domingo en la tarde, o como el mismo miércoles de junio donde existe La Señora Dolloway.

Es una novela con aliento de continuidad. Más allá de la división de capítulos que para nada ejercen un cambio de voz o escenario predescibles. La aparición de uno u otro personaje puede ocurrir en medio de un párrafo, inclusive a la mitad de una línea. Un libro que además de su efervesencia interor, cuenta una historia en tal forma inteligente, que mantiene atento al lector. Nos desviste el mundo de Clarissa Dolloway, un Londres con relojes, cuyo fin principal es unir a los distintos personajes.

Lo curioso de regresar a Londres después de cinco años, era la forma que esto hacía, aunque fuera los primeros días, que las cosas sobre salieran, como si nunca antes las hubiése visto: Los amantes discutiendo bajo un árbol, la vida doméstica de la familia en los parques. Nunca había visto a Londres tan encantador; la suavidad de las distancias, su riqueza, el verdor, la civilización después de India, pensó”

Es inevitable, al leer el libro, no contagiarse de su efervesencia interior. Está la visión de Peter que se fue y ha vuelto de la India, y anda por las calles de Londres después de saludar a Clarissa, el antiguo amor de su vida. La visión de Clarissa es la visión del que se queda y ha encontrado en esta ciudad lo que da sentido al instante.

Lo que amaba era esto, aquí, ahora, frente a ella. La dama gorda en el taxi…¿Importaba entonces -se preguntó, caminando hacia Bond Street- importaba que ella inevitablemente deba cesar copletamente? Todo esto debe continuar sin ella ¿Lo resentía, o acaso no se convertía en consuelo creer que en la muerte terminaba absolutamente todo? Pero eso, de alguna manera en las calles de Londres, en el estar y flúir de las cosas , aquí, allí, ella, sobrevivía, Peter sobrevivía, vivían el uno en el otro, ella, siendo estaba segura, parte de los árboles, de esa casa así fea, cayendose a pedazos como estaba, parte de la gente que ella nunca había conocido. O ella, allí afuera como una llovizna entre la gente que mejor la conocía, quienes la sostenían en sus ramas como había visto que los árboles sostenían la llovizna, pero se extendían tan lejos, su vida, ella misma”

En este libro se exploran la mente y las emociones, y los sucesos que las propician no son secundarios.

Como había sido tan infeliz ahora ya por semanas, Rezia le daba significado a las cosas que ocurrían, casi sentía a veces que debía parar a la gente en las calles, si se veían bien, gente amable, solo para decirles “soy infeliz” Y esta vieja cantando en la calle “Si alguien viera lo que importa” de repente le aseguraba que todo iba a estar bien. Irían a ver al Sr. William Bradshaw, pensó, su nombre sonaba bien; él curará a Septimus en seguida”

El tiempo de la novela, aunque es la médula principal del libro, en la visión de los personajes es importante a lo largo de su trayecto un miércoles de Junio, por la trama, donde Clarissa Dolloway planea una fiesta, y sobre todo por los relojes, esa cronometría trasciende, termina convirtiendose en un tiempo sin noción de tiempo. Las cosas son otra cosa, el sonido de los relojes, las sirenas de la ciudad solo son una forma de recuperar o conectar a un personaje con otro:

Animado, casi alegremente, el hilo invencible del sonido termina en el aire como humo en la chimenea de una cabaña” Exquisito lirismo de este tipo a lo largo de la novela.

Los personajes a veces son el caso de la frontera, ni una cosa ni la otra, ante la vida de la ciudad y las denigrantes condiciones de la guerra. Como en el caso de Sally Seton, amiga de Clarissa de quien en un tiempo estuviera desesperadamente enamorada, ahora está casada con un hombre, del cual Clarissa piensa que es inferior a Sally. Evans, amigo de Septimus, quien muriera en la guerra y ahora convertido en fantasma que se encontraba Septimus en cualquier parte de la ciudad, Rezia, su mujer a quien había conocido en Italia y ella había dejado todo para estar con él en esta ciudad que no termina de ser suya. Clarissa, la protágonista de la historia, una mujer que parece muy segura de sí misma, pero en realidad, batalla constante mente con sus inseguridades. Los personajes a veces se sienten difusos en la diversidad de la metrópoli. Lo mejor del estilo de Virginia Woolf, es que crea personajes autónomos y sus emociones son propias. Para nada siente el lector que los personajes son manipulados, existen con naturalidad.

Londres ha tragado a muchos millones de jovenes llamados Smith, sin cosiderar fantásticos nombres cristianos como Septimus”

Nadie queda exento a los rigores de la guerra aun en la ciudad“Tan impertinentes e insidiosos eran los dedos de la guerra europea…”

Clarissa es una mujer auténtica con todo y sus inseguridades, y no la mujer superficial que muchos en la novela piensan que es. Ama la vida, ama organizar fiestas, invitar distintos círuculos de la sociedad aunque haya algunos que no la convencen, ama a su hija Elizabeth, a Richard, se extasía ante las flores. Me encanta como es consciente de las deficiencias del gobierno de su tiempo a pesar de que Richard su marido es parte de el.

Una cosa curiosa que me pasó con Clarissa en el libro, es que todo el tiempo estuve viendo la cara de Meryl Streep, oyendo su voz y atajando sus manerismos, supongo que habiendo visto la película de Las Horas antes de leer La Señora Dolloway, es comprensible y absurdo al mismo tiempo, pues se trata de dos distintas Clarissas. En fin, la película es materia de otro tema rico.

En el libro mucho se dice sin decirse, lo cual es un alivio: “No dijo te amo, pero le tomó la mano” de tal forma se van dando las relaciones entre los personajes.

El conflicto entre los humanos y consigo mismos es otro aspecto latente de la novela, si no me equivoco el más importante: “El no quería morir. La vida era buena, el sol caliente, solo los humanos ¿Qué querían?”

El libro termina en el cúlmen de la fiesta, donde Sr. Bradshaw comenta sobre la muerte de un joven soldado, Septimus, que sufría desorden post traumático a consecuencia de ser sobreviviente de la guerra europea, como se refieren a la Primera Guerra Mundial. Siendo este conocimiento, el único encuentro entre Clarissa y Septimus Smith. A ella ¿le incomodó o dolió saber de su muerte como si lo hubiése conocido? Descúbrelo.

Puedo decir que el libro trata de eso que más que contarles, he intentado insinuar, para no arruinarles la lectura, pero eso no es todo. Neil Gaiman dice en un análisis sobre Farenheit 451 de Ray Bradbury, que un libro se trata sobre eso que nos es evidente a los lectores, pero además, siempre se trata de algo más. Yo agregaría que sobre todo sucede con los buenos LIBROS.

Como en el caso de la gente de una ciudad o de un libro, que a veces solo llegan a cruzarse en nuestra vida por oídas, así espero que con ustedes queridos lectores, nos encontremos, si no en la calle, o en el Londres de La Señora Dolloway, en nuestras mentes al margen de la palabra.

Las citas en cursiva son tomadas completamente y traducidas a mi responsabilidad, del libro Mrs. Dolloway, de Virginia Woolf.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.