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Puertas

Recuerdo esos episodios de mi vida en los que no alcanzaban las horas del día, para expresar la narrativa mental que se desarrollaba constantemente dentro de mí. Parecía que estaba poseída por fuerzas sobrehumanas que apremiaban (me sentía privilegiada) con la más absoluta e inútil verborrea. 

Viendo hacia allá, todo lo demás (distracciones a la mano) me era casi indiferente; mi mundo era extenso en las palabras, en las idas y venidas que se presentaban como innumerables puertas abiertas a la existencia. Considérese el término desde sus connotaciones existencialistas.

Por otra parte, cada palabra poseía un sin fin de entradas y salidas donde pasearse, transportarse, o simplemente orear la ropa recién lavada. Cuántos aromas y sabores permeaban la tinta. 

La concentración, entonces, era como tener hambre y sentarse a comer.

Con el tiempo me doy cuenta que he desarrollado ADD (Attention Deficit Disorder) por sus siglas en inglés, o Desorden de déficit de la atención. La concentración ahora, es como tener hambre y no querer comer, o quieres comer pero no te quieres sentar, comes mientras haces otras cosas, de tal manera que, casi ni cuenta te das de lo que comiste.

A veces, a lo lejos alcanzo a ver algunas puertas, cerradas o abiertas, no distingo la maravilla que está frente a mí, es imposible siquiera señalar alguna de sus posibles entradas, no solo porque veo una simple puerta (simplificada) sino porque con la edad estoy perdiendo la vista, el filo de las cosas se esconde, lo cual contribuye al vicio, y a la necesidad que está enfermando al mundo: querer simplificar todo, globalizarlo, de tal modo que todos quieren parecerse a todos, como clones, así las palabras.

B.O.M

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Por osorniobeatriz

Escribo porque es posible existir en las palabras, y probar que el sueño de la vida interior es real.

2 respuestas a «Puertas»

Creo que hoy por hoy todos tenemos el mismo déficit, nos llevan a ello. Recuerdo que hace años me sentaba y podía escribir 5, 10 páginas de un tirón, sin detenerme, casi todos los días. Hoy apenas si puedo uno o dos párrafos por semana. Las distracciones nos destruyen poco a poco.

Saludos,
J.

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Con la excesiva circulación de información alrededor nuestro, en estos tiempos, fácilmente puede saturarse el cerebro y afectar su proceso cognitivo. ¿O será la edad? cabe la posibilidad, el caso es que, yo extraño ese estado de proliferación que toma lugar en la juventud.
Saludos José, y gracias por tu comentario.

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