UNA LUZ MÁS

Ante los demás nos define lo que hacemos y decimos, pero ante nosotros mismos nos define mejor lo que escribimos.

La pre post pandemia

El impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes |  UNICEF

Hay una chica a unos cinco metros, sentada frente a mí, jugando con su bola de…¿nervios?

Lleva unas botas blancas de enormes plataformas y una minifalda también blanca, con blusa semitransparente, y por supuesto, el cubre bocas; afortunadamente siendo delgada y muy muy joven, cualquier indumentaria le sienta bien; con todo y eso, las plataformas que lleva son incomprensiblemente grandes.

A unos minutos de haber comenzado la clase,  que por angas o mangas, esa maestra en particular ha tenido que dar  desde su casa por el día de hoy. Además están las maestras que por condiciones de vulnerabilidad han ejercido un derecho tácito a enseñar desde su casa y nadie las ha podido obligar a dar clases presenciales aun;  y estando los chicos, al menos la mitad de ellos, de vuelta en el edificio escolar, han sido direccionados a la cafetería, donde tomarán clases virtuales en común, cada uno en su mundo de acuerdo a la clase que les toque,   vigilados por un par de docentes o auxiliares como yo misma. Decía que a unos minutos de haber comenzado la clase, la chica de las plataformas saca una cajita metálica, como las que usaban antaño para empacar las cremas de belleza, y comienza a manipular  una masa como de play doh, haciendo y deshaciendo, sin quitar los ojos de la pantalla, formando y deformando, estirando y encogiendo,  mientras escucha la clase por los audífonos (supongo)  La masa esa, debe ser un aliviador de estrés.

En cuanto a mí, el estirar, moldear, encoger, circular o redondear con manos en el escritorio, por momentos me distrae, y hasta podría afirmar que me transmite el estrés. Siento como si la chica de las plataformas, como si sus manos ocupadas fueran un montón de muchachos del grupo que hablan,  cuchichean entre ellos en medio de la clase, sobre todo porque las manos se mueven energéticamente, sería más acertado decir que se mueven ansiosamente en la manipulación de la materia. Pero el cuchicheo de los chicos estaría  lejos de la realidad, los chicos ahora,  rara vez se dirigen la palabra entre ellos, prefieren el mensaje de texto, o las redes sociales, y quizá los cubre bocas sean la gran barrera a saltar,  algo tan común en estos días con lo que, con todas las angustias y secuelas de la pandemia, día a día batallamos para volver a una nueva normalidad, que solamente se ve venir en la imaginación de algunos.

B.O.M. imagen de la red

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4 respuestas a “La pre post pandemia”

  1. Hablan tanto los medios de incomunicación sobre cómo debemos sentirnos en todo momento que cuando por algún motivo no nos sentimos de esa manera determinado terminamos creyendo que estamos enfermos de algún modo.
    Y lo estamos, de credulidad.

    Saludos.
    J

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    • Hay muchos síntomas de la pandemia, incluyendo los que mencionas, pero unos creen creer, otros solamente cuando ven, y otros tantos, creen firmemente no creer lo que otros ven, o creen. Así que en este texto, solamente narro lo que me ha tocado ver en el intento diario del regreso a clases. ¿Allá aun no regresan a la escuela?
      Saludos y gracias por comentar.

      Me gusta

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